En adultos no diabéticos, la hemoglobina glucosilada tiene una mayor asociación que la glucosa en ayunas con el riesgo de diabetes, de enfermedad cardiovascular y de muerte
El objetivo de este trabajo fue comparar el valor pronóstico de la hemoglobina glicada (HbA1c) y de la glucosa en ayunas (GA) para identificar los adultos con riesgo de diabetes o de enfermedad cardiovascular.
Con este objetivo se determinaron estos parámetros basalmente en 11092 adultos sin antecedentes de diabetes o enfermedad cardiovascular.
Los valores basales de HbA1c se asociaron al diagnóstico de diabetes y a eventos cardiovasculares. Para valores de HbA1c <5.0%, entre 5.0-5.5% entre 5.5-6.0%, entre 6.0-6.5% y ≥6.5% las hazard ratios ajustadas a múltiples variables (IC 95%) para diagnóstico de diabetes fueron 0.52 (0.40 a 0.69), 1.00 (referencia), 1.86 (1.67 a 2.08), 4.48 (3.92 a 5.13) y 16.47 (14.22 a 19.08), respectivamente. Para enfermedad coronaria, las hazard ratios fueron de 0.96 (0.74 a 1.24), 1.00 (referencia), 1.23 (1.07 a 1.41), 1.78 (1.48 a 2.15) y 1.95 (1.53 a 2.48), respectivamente. Las hazard ratio para ictus fueron similares.
Por el contrario, HbA1c y muerte por cualquier causa mostraron una asociación con una curva en forma de J. Todas estas asociaciones se mantuvieron significativas tras ajustar las cifras basales de GA.
La asociación entre cifras de GA y el riesgo de muerte cardiovascular o por cualquier causa no fue significativa. Para enfermedad coronaria, las medidas de discriminación de riesgo mejoraron significativamente al añadir HbA1c a modelos que ya incluían GA.
En conclusión, en adultos no diabéticos, la HbA1c tiene una mayor asociación a riesgo de diabetes, de enfermedad cardiovascular y de muerte que la glucosa en ayunas; por lo tanto, los autores creen que la HbA1c debería usarse como prueba diagnóstica de diabetes.
Bibliografía:
Selvin E, et al. Glycated Hemoglobin, Diabetes, and Cardiovascular Risk in Nondiabetic Adults. NEJM 2010; 362:800-811
Este es un blog desde la ciudad de Antigua Guatemala en Guatemala, Centro América, orientado a la Medicina Interna, Gerontología, Geriatría y Medicina Preventiva y con algunas reflexiones sobre la vida que creo puedan ser relevantes.
lunes, 12 de abril de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Recomendaciones del cribado de cáncer de próstata
Recomendaciones para Cáncer de próstata
• El cribado del cáncer de próstata por PSA con o sin el tacto rectal se recomienda después de toma de decisiones informada partir de los 50 años para los hombres asintomáticos con riesgo promedio con al menos un 10 años de vida útil, comenzando a la edad de 45 años en los hombres afroamericanos y hombres con un familiar de primer grado diagnosticadas con cáncer de próstata menores de 65 años, y comenzando a la edad de 40 años en los hombres con múltiples parientes de primer grado diagnosticadas con cáncer de próstata menores de 65 años.
• En los hombres que se someten a la detección del cáncer de próstata con niveles de PSA inferiores a 2,5 ng / ml, el examen se recomienda cada 2 años. Si el nivel de PSA es entre 2,5 y 4,0 ng / ml, se recomienda el cribado anual con biopsia posible en los hombres afroamericanos y en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata, la edad, o el resultado DRE anormal. Si el nivel de PSA es de 4,0 ng / ml o más, se recomienda la remisión para la evaluación o la biopsia.
Bibliografía:
Andrew M. D. Wolf, et al. American Cancer Society Guideline for the Early Detection of Prostate Cancer: Update 2010 CA Cancer J Clin. CA Cancer J Clin 2010; 60:70-98 . Publicado en línea 3 de marzo de 2010.
• El cribado del cáncer de próstata por PSA con o sin el tacto rectal se recomienda después de toma de decisiones informada partir de los 50 años para los hombres asintomáticos con riesgo promedio con al menos un 10 años de vida útil, comenzando a la edad de 45 años en los hombres afroamericanos y hombres con un familiar de primer grado diagnosticadas con cáncer de próstata menores de 65 años, y comenzando a la edad de 40 años en los hombres con múltiples parientes de primer grado diagnosticadas con cáncer de próstata menores de 65 años.
• En los hombres que se someten a la detección del cáncer de próstata con niveles de PSA inferiores a 2,5 ng / ml, el examen se recomienda cada 2 años. Si el nivel de PSA es entre 2,5 y 4,0 ng / ml, se recomienda el cribado anual con biopsia posible en los hombres afroamericanos y en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata, la edad, o el resultado DRE anormal. Si el nivel de PSA es de 4,0 ng / ml o más, se recomienda la remisión para la evaluación o la biopsia.
Bibliografía:
Andrew M. D. Wolf, et al. American Cancer Society Guideline for the Early Detection of Prostate Cancer: Update 2010 CA Cancer J Clin. CA Cancer J Clin 2010; 60:70-98 . Publicado en línea 3 de marzo de 2010.
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Medicina en general
martes, 16 de marzo de 2010
Sobre la vacuna contra la Influenza A H1N1
Por lo importante de los criterios que contiene el siguiente artículo, me he permitido reproducirlo, dentro del contexto de lo que representa en nuestros países la implicación que tienen las campañas de vacunación.
Lunes, 15 de marzo de 2010
Asociación Médica Peruana.
Campaña de vacunación contra la influenza A H1N1 no tiene ningún sustento técnico ni epidemiológico
La incidencia y letalidad de casos reportados no justifica campaña y gasto
Existe el riesgo de que la población desarrolle reacciones adversas a esta vacuna nueva
No evitará la enfermedad por que el virus muta permanentemente.
La Asociación Médica Peruana (AMP) ha puesto de manifiesto que la vacuna contra la influenza AH1N1 no fue considerada en la Planificación de actividades de Atención Primaria 2010. Sus directivos sostienen que desde Noviembre del 2009, en que se inició la planificación de actividades, a la fecha, los informes de perfil de demanda y de vigilancia epidemiológica no reportan cambios en la incidencia del virus A H1N1 en el País.
"Los virus y sobre todo los del tipo RNA tienen la capacidad de mutar, por lo que la vacuna preparada serviría para la cepa de la epidemia de hace 1 año, más no para la que aparecería en el 2010", señaló Herberth Cuba, presidente de la Asociación Médica Peruana.
El dirigente sostuvo que la epidemia reportada de AH1N1 durante el 2009 ha demostrado ser una enfermedad con baja mortalidad (sólo 0.03% y asociada predominantemente a problemas médicos serios, no controlados), cuya posibilidad como en toda enfermedad infecciosa se da dependiendo de diferentes mecanismos: uno es el agente infeccioso y otro la respuesta del huésped.
La Dra. Flora Luna, por su parte, señaló, que existe la posibilidad de reacciones adversas con esta vacuna, lo que se incrementa con los adyuvantes como el Escualeno (núcleo básico del colesterol, y que su uso en vacunas se asocia a problemas de tipo inmunológico y endocrino) y Polisorbato 80 cuestionados adyuvantes, y sino el también cuestionado preservante Timerosal (etilmercurio).
Componentes de estas vacunas que han reportado reacciones adversas en el hemisferio norte, entre setiembre y noviembre del 2009, en países donde se realizo la campaña de vacunación como Holanda, Suecia, Francia y España.
"La mayor parte de cuadros de infecciones virales dentro de ellos la influenza son casos leves, autolimitados, algunos moderados que requieren solo de tratamiento sintomático. Lo que debe enfatizarse son las campañas educativas a la población" afirmó.
De acuerdo a la indicación del MINSA en una primera fase deberían vacunarse niños mayores de 6 meses, gestantes, trabajadores de salud; en una segunda fase adultos mayores con morbilidad. En este último grupo predominan los diabéticos y los hipertensos quienes por su enfermedad de fondo ya presentan alteración endotelial (daño del epitelio de los vasos sanguíneos).
La aplicación de la vacuna no protege de la infección de una epidemia de A H1N1 porque las cepas mutan constantemente; sin embargo, conlleva el riesgo de desarrollar reacciones adversas que pueden ser graves si existe una base de disfunción endotelial. Las reacciones al escualeno no son inmediatas, sino que pueden presentarse tiempo después como fue demostrado en la campaña de vacunación experimental de los combatientes de la guerra del Golfo quienes presentaron Síndrome de Guillén Barre motivo por el cual la FDA suspendió el uso de escualeno, en el 2004.
De otro lado, la AMP sostiene que el Consejo Europeo ha abierto un debate cuestionando la decisión de la OMS sobre su accionar durante la epidemia de A H1N1, como el cambio en la definición de pandemia, que ha conllevado a decisiones alarmistas en salud pública como las que estamos experimentando. Así mismo, al Dr Albert Osterhaus asesor principal de la OMS, sobre el virus de la influenza, se le ha descubierto serios conflictos de interés, por su relación con laboratorios fabricantes de estas vacunas. (Revista Science 19 Octubre 2009)
La Asociación Medica Peruana concluye que la campaña de vacunación contra el influenza A H1N1 no tiene ningún sustento técnico; ni epidemiológico; la incidencia y letalidad de casos reportados no justifica el riesgo de la población de desarrollar reacciones adversas a una vacuna que no va a evitar la enfermedad.
Además, nuestro país carece de un Fondo de Compensación (indemnización) por reacciones adversas a las vacunas de aplicación obligatoria, como en EEUU. Por lo tanto, por esta decisión del gobierno en relación a esta vacuna nueva, ¿quién y cómo se responsabilizará por los daños?
Lima 10 de marzo del 2010
Lunes, 15 de marzo de 2010
Asociación Médica Peruana.
Campaña de vacunación contra la influenza A H1N1 no tiene ningún sustento técnico ni epidemiológico
La incidencia y letalidad de casos reportados no justifica campaña y gasto
Existe el riesgo de que la población desarrolle reacciones adversas a esta vacuna nueva
No evitará la enfermedad por que el virus muta permanentemente.
La Asociación Médica Peruana (AMP) ha puesto de manifiesto que la vacuna contra la influenza AH1N1 no fue considerada en la Planificación de actividades de Atención Primaria 2010. Sus directivos sostienen que desde Noviembre del 2009, en que se inició la planificación de actividades, a la fecha, los informes de perfil de demanda y de vigilancia epidemiológica no reportan cambios en la incidencia del virus A H1N1 en el País.
"Los virus y sobre todo los del tipo RNA tienen la capacidad de mutar, por lo que la vacuna preparada serviría para la cepa de la epidemia de hace 1 año, más no para la que aparecería en el 2010", señaló Herberth Cuba, presidente de la Asociación Médica Peruana.
El dirigente sostuvo que la epidemia reportada de AH1N1 durante el 2009 ha demostrado ser una enfermedad con baja mortalidad (sólo 0.03% y asociada predominantemente a problemas médicos serios, no controlados), cuya posibilidad como en toda enfermedad infecciosa se da dependiendo de diferentes mecanismos: uno es el agente infeccioso y otro la respuesta del huésped.
La Dra. Flora Luna, por su parte, señaló, que existe la posibilidad de reacciones adversas con esta vacuna, lo que se incrementa con los adyuvantes como el Escualeno (núcleo básico del colesterol, y que su uso en vacunas se asocia a problemas de tipo inmunológico y endocrino) y Polisorbato 80 cuestionados adyuvantes, y sino el también cuestionado preservante Timerosal (etilmercurio).
Componentes de estas vacunas que han reportado reacciones adversas en el hemisferio norte, entre setiembre y noviembre del 2009, en países donde se realizo la campaña de vacunación como Holanda, Suecia, Francia y España.
"La mayor parte de cuadros de infecciones virales dentro de ellos la influenza son casos leves, autolimitados, algunos moderados que requieren solo de tratamiento sintomático. Lo que debe enfatizarse son las campañas educativas a la población" afirmó.
De acuerdo a la indicación del MINSA en una primera fase deberían vacunarse niños mayores de 6 meses, gestantes, trabajadores de salud; en una segunda fase adultos mayores con morbilidad. En este último grupo predominan los diabéticos y los hipertensos quienes por su enfermedad de fondo ya presentan alteración endotelial (daño del epitelio de los vasos sanguíneos).
La aplicación de la vacuna no protege de la infección de una epidemia de A H1N1 porque las cepas mutan constantemente; sin embargo, conlleva el riesgo de desarrollar reacciones adversas que pueden ser graves si existe una base de disfunción endotelial. Las reacciones al escualeno no son inmediatas, sino que pueden presentarse tiempo después como fue demostrado en la campaña de vacunación experimental de los combatientes de la guerra del Golfo quienes presentaron Síndrome de Guillén Barre motivo por el cual la FDA suspendió el uso de escualeno, en el 2004.
De otro lado, la AMP sostiene que el Consejo Europeo ha abierto un debate cuestionando la decisión de la OMS sobre su accionar durante la epidemia de A H1N1, como el cambio en la definición de pandemia, que ha conllevado a decisiones alarmistas en salud pública como las que estamos experimentando. Así mismo, al Dr Albert Osterhaus asesor principal de la OMS, sobre el virus de la influenza, se le ha descubierto serios conflictos de interés, por su relación con laboratorios fabricantes de estas vacunas. (Revista Science 19 Octubre 2009)
La Asociación Medica Peruana concluye que la campaña de vacunación contra el influenza A H1N1 no tiene ningún sustento técnico; ni epidemiológico; la incidencia y letalidad de casos reportados no justifica el riesgo de la población de desarrollar reacciones adversas a una vacuna que no va a evitar la enfermedad.
Además, nuestro país carece de un Fondo de Compensación (indemnización) por reacciones adversas a las vacunas de aplicación obligatoria, como en EEUU. Por lo tanto, por esta decisión del gobierno en relación a esta vacuna nueva, ¿quién y cómo se responsabilizará por los daños?
Lima 10 de marzo del 2010
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Medicina en general
martes, 9 de marzo de 2010
Más sobre el embarazo y la gripe A H1N1
Definitivamente la gripe A H1N1 vino para quedarse entre nosotros y tenemos que aprender a convivir con ella, como un ejemplo de una enfermedad emergente. La experiencia Argentina en el pasado invierno nos dió muchos datos acerca de la infección en mujeres embarazadas ( ver datos de la misma en este blog con fecha de Diciembre del 2009 ) y éste nuevo artículo publicado recientemente en la revista clínica de enfermedades infecciosas nos trae nuevos datos que enriquecerán nuestros conocimientos acerca de dicha enfermedad y nos traen de nuevo a la polémica de vacunar o nó a las que van a quedar embarazadas y a las embrarazadas, por lo que les pido que establezcamos un foro acerca del tema...
2009 H1N1 Influenza A and Pregnancy Outcomes in Victoria, Australia
Hewagama Silvia, et al. Clinical Infectious Diseases 2010;50:686–690
Background.
Pregnant women have been identified as a group at risk of increased morbidity and mortality associated with the pandemic H1N1 influenza A 2009 (H1N1/09) outbreak.
Methods.
Six hospitals in the state of Victoria, Australia, contributed retrospective and prospective demographic and clinical data, reason for admission data, and maternal and fetal outcome data for women with laboratory‐confirmed H1N1/09 admitted to the hospital from 20 May 2009 through 31 July 2009.
Results.
Forty‐three cases were reported during the study period, including 8 intensive care unit admissions, 1 maternal death, 2 fetal deaths, and 1 neonatal death. The most common reason for admission was uncomplicated influenza‐like illness. Patients hospitalized for uncomplicated influenza‐like illness had a length of stay significantly less than those with confirmed pneumonia. Thirty‐six percent of women delivered during the hospitalization. Of the women delivering before 37 weeks’ gestation, almost all had pneumonia. Almost half of our case series had no other comorbidity, a large proportion (77%) of women received antivirals, and 56% received antibiotics. The incidence of hospitalization was estimated at 0.46% (95% confidence interval, 0.31%‐0.66%) of all 6094 pregnant women in the third trimester during the 3‐month study period. The incidence of hospitalization in the second trimester was estimated at 0.21% (95% confidence interval, 0.11%‐0.36%).
Conclusions.
This case series confirms a high number of complications in pregnant women due to pandemic H1N1/09. Many of these women had comorbidities, although almost 50% of the women in this case series who required hospitalization did not have an additional risk factor other than being pregnant
2009 H1N1 Influenza A and Pregnancy Outcomes in Victoria, Australia
Hewagama Silvia, et al. Clinical Infectious Diseases 2010;50:686–690
Background.
Pregnant women have been identified as a group at risk of increased morbidity and mortality associated with the pandemic H1N1 influenza A 2009 (H1N1/09) outbreak.
Methods.
Six hospitals in the state of Victoria, Australia, contributed retrospective and prospective demographic and clinical data, reason for admission data, and maternal and fetal outcome data for women with laboratory‐confirmed H1N1/09 admitted to the hospital from 20 May 2009 through 31 July 2009.
Results.
Forty‐three cases were reported during the study period, including 8 intensive care unit admissions, 1 maternal death, 2 fetal deaths, and 1 neonatal death. The most common reason for admission was uncomplicated influenza‐like illness. Patients hospitalized for uncomplicated influenza‐like illness had a length of stay significantly less than those with confirmed pneumonia. Thirty‐six percent of women delivered during the hospitalization. Of the women delivering before 37 weeks’ gestation, almost all had pneumonia. Almost half of our case series had no other comorbidity, a large proportion (77%) of women received antivirals, and 56% received antibiotics. The incidence of hospitalization was estimated at 0.46% (95% confidence interval, 0.31%‐0.66%) of all 6094 pregnant women in the third trimester during the 3‐month study period. The incidence of hospitalization in the second trimester was estimated at 0.21% (95% confidence interval, 0.11%‐0.36%).
Conclusions.
This case series confirms a high number of complications in pregnant women due to pandemic H1N1/09. Many of these women had comorbidities, although almost 50% of the women in this case series who required hospitalization did not have an additional risk factor other than being pregnant
lunes, 1 de marzo de 2010
Nueces, función endotelial y DM-2
Effects of Walnut Consumption on Endothelial Function in Type 2 Diabetic Subjects
A randomized controlled crossover trial
Abstract
OBJECTIVE
To determine the effects of daily walnut consumption on endothelial function, cardiovascular biomarkers, and anthropometric measures in type 2 diabetic individuals.
RESEARCH DESIGN AND METHODS
This study was a randomized, controlled, single-blind, crossover trial. Twenty-four participants with type 2 diabetes (mean age 58 years; 14 women and 10 men) were randomly assigned to one of the two possible sequence permutations to receive an ad libitum diet enriched with 56 g (366 kcal) walnuts/day and an ad libitum diet without walnuts for 8 weeks. Subjects underwent endothelial function testing (measured as flow-mediated dilatation [FMD]) and assessment of cardiovascular biomarkers before and after each 8-week treatment phase. The primary outcome measure was the change in FMD after 8 weeks. Secondary outcome measures included changes in plasma lipids, A1C, fasting glucose, insulin sensitivity, and anthropometric measures.
RESULTS
Endothelial function significantly improved after consumption of a walnut-enriched ad libitum diet compared with that after consumption of an ad libitum diet without walnuts (2.2 ± 1.7 vs. 1.2 ± 1.6%; P = 0.04). The walnut-enriched diet increased fasting serum glucose and lowered serum total cholesterol and LDL cholesterol from baseline (10.0 ± 20.5 mg/dl, P = 0.04; −9.7 ± 14.5 mg/dl, P < 0.01; and −7.7 ± 10 mg/dl, P < 0.01, respectively), although these changes were not significant compared with those for an ad libitum diet without walnuts. There were no significant changes in anthropometric measures, plasma A1C, and insulin sensitivity.
CONCLUSIONS
A walnut-enriched ad libitum diet improves endothelium-dependent vasodilatation in type 2 diabetic individuals, suggesting a potential reduction in overall cardiac risk.
RESUMEN EN ESPAÑOL
Una dieta equilibrada enriquecida con nueces ayuda a mejorar la función endotelial y, por tanto, la salud cardiovascular en diabéticos tipo 2, según el estudio coordinado por David L Katz, del Centro de Investigación y Prevención Yale-Griffin, Connecticut, que se publica en el último número de Diabetes Care.
En el mismo el citado grupo ha estudiado la evolución de 24 adultos con diabetes tipo 2 que consumieron 56 gramos diarios de nueces dentro de su dieta normal durante ocho semanas, para luego continuar con su dieta habitual durante otro periodo de similar y poder establecer así la comparación de ambas pautas alimentarias.
Los resultados del estudio demuestran una mejora en la función endotelial cuando los participantes consumieron habitualmente nueces en su dieta frente a cuando las excluían de su dieta habitual. Este es un indicador importante ya que el endotelio representa el primer punto de referencia cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares.
Los participantes en el estudio no ganaron peso durante el periodo de seguimiento, lo que demuestra que las nueces son adecuadas en la dieta diaria con personas propensas a ganar peso.
Ajuste dietético
Los 56 gramos diarios de nueces equivalen a aproximadamente 350 calorías y durante el estudio se ofrecieron las indicaciones necesarias a los pacientes para que pudieran ajustar sus dietas y controlar el consumo de las calorías extras que representaban añadir las nueces.
Del trabajo se desprende que la dieta enriquecida con nueces también mejora la glucosa en ayunas, el colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad. Estos cambios no se observaron cuando los pacientes no incluía nueces en su dieta habitual. Tampoco se registraron cambios significativos en las medidas antropométricas, en los niveles plasmáticos de HbA1c y en la sensibilidad a la insulina.
Yingying Ma, et al. Effects of Walnut Consumption on Endothelial Function in Type 2 Diabetic Subjects. Diabetes Care 2010; 33: 227-232).
A randomized controlled crossover trial
Abstract
OBJECTIVE
To determine the effects of daily walnut consumption on endothelial function, cardiovascular biomarkers, and anthropometric measures in type 2 diabetic individuals.
RESEARCH DESIGN AND METHODS
This study was a randomized, controlled, single-blind, crossover trial. Twenty-four participants with type 2 diabetes (mean age 58 years; 14 women and 10 men) were randomly assigned to one of the two possible sequence permutations to receive an ad libitum diet enriched with 56 g (366 kcal) walnuts/day and an ad libitum diet without walnuts for 8 weeks. Subjects underwent endothelial function testing (measured as flow-mediated dilatation [FMD]) and assessment of cardiovascular biomarkers before and after each 8-week treatment phase. The primary outcome measure was the change in FMD after 8 weeks. Secondary outcome measures included changes in plasma lipids, A1C, fasting glucose, insulin sensitivity, and anthropometric measures.
RESULTS
Endothelial function significantly improved after consumption of a walnut-enriched ad libitum diet compared with that after consumption of an ad libitum diet without walnuts (2.2 ± 1.7 vs. 1.2 ± 1.6%; P = 0.04). The walnut-enriched diet increased fasting serum glucose and lowered serum total cholesterol and LDL cholesterol from baseline (10.0 ± 20.5 mg/dl, P = 0.04; −9.7 ± 14.5 mg/dl, P < 0.01; and −7.7 ± 10 mg/dl, P < 0.01, respectively), although these changes were not significant compared with those for an ad libitum diet without walnuts. There were no significant changes in anthropometric measures, plasma A1C, and insulin sensitivity.
CONCLUSIONS
A walnut-enriched ad libitum diet improves endothelium-dependent vasodilatation in type 2 diabetic individuals, suggesting a potential reduction in overall cardiac risk.
RESUMEN EN ESPAÑOL
Una dieta equilibrada enriquecida con nueces ayuda a mejorar la función endotelial y, por tanto, la salud cardiovascular en diabéticos tipo 2, según el estudio coordinado por David L Katz, del Centro de Investigación y Prevención Yale-Griffin, Connecticut, que se publica en el último número de Diabetes Care.
En el mismo el citado grupo ha estudiado la evolución de 24 adultos con diabetes tipo 2 que consumieron 56 gramos diarios de nueces dentro de su dieta normal durante ocho semanas, para luego continuar con su dieta habitual durante otro periodo de similar y poder establecer así la comparación de ambas pautas alimentarias.
Los resultados del estudio demuestran una mejora en la función endotelial cuando los participantes consumieron habitualmente nueces en su dieta frente a cuando las excluían de su dieta habitual. Este es un indicador importante ya que el endotelio representa el primer punto de referencia cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares.
Los participantes en el estudio no ganaron peso durante el periodo de seguimiento, lo que demuestra que las nueces son adecuadas en la dieta diaria con personas propensas a ganar peso.
Ajuste dietético
Los 56 gramos diarios de nueces equivalen a aproximadamente 350 calorías y durante el estudio se ofrecieron las indicaciones necesarias a los pacientes para que pudieran ajustar sus dietas y controlar el consumo de las calorías extras que representaban añadir las nueces.
Del trabajo se desprende que la dieta enriquecida con nueces también mejora la glucosa en ayunas, el colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad. Estos cambios no se observaron cuando los pacientes no incluía nueces en su dieta habitual. Tampoco se registraron cambios significativos en las medidas antropométricas, en los niveles plasmáticos de HbA1c y en la sensibilidad a la insulina.
Yingying Ma, et al. Effects of Walnut Consumption on Endothelial Function in Type 2 Diabetic Subjects. Diabetes Care 2010; 33: 227-232).
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Medicina en general
martes, 23 de febrero de 2010
Betabloqueantes para hipertensión
El asunto del uso de antihipertensivos y especialmente de los betabloqueantes sigue vigente, por lo que creo que esta revisión Cochrane les será de mucha utilidad
Cochrane Database Syst Rev. 2007 Jan 24;(1):CD002003
Beta-blockers for hypertension.
Wiysonge CS, Bradley H, Mayosi BM, Maroney R, Mbewu A, Opie LH, Volmink J.
Ministry of Public Health, EPI, BP 25125 Messa, Yaoundé, Cameroon. wiysonge@yahoo.com
Comment in:
• Evid Based Med. 2007 Aug;12(4):112.
BACKGROUND: Two recent systematic reviews found first-line beta-blockers to be less effective in reducing the incidence of stroke and the combined endpoint of stroke, myocardial infarction, and death compared to all other antihypertensive drugs taken together. However, beta-blockers might be better or worse than a specific class of drugs for a particular outcome measure so that comparing beta-blockers with all other classes taken together could be misleading. In addition, these systematic reviews did not assess the tolerability of beta-blockers relative to other antihypertensive medications. We thus undertook this review to re-assess the place of beta-blockade as first-line therapy for hypertension relative to each of the other major classes of antihypertensive drugs.
OBJECTIVES: To quantify the effectiveness and safety of beta-blockers on morbidity and mortality endpoints in adults with hypertension.
SEARCH STRATEGY: We searched eligible studies up to June 2006 in the Cochrane Controlled Trials Register, Medline, Embase, and reference lists of previous reviews, and by contacting hypertension experts. SELECTION CRITERIA: We selected randomised controlled trials which assessed the effectiveness of beta-blockers compared to placebo, no therapy or other drug classes, as monotherapy or first-line therapy for hypertension, on mortality and morbidity endpoints in men and non-pregnant women aged 18 years or older.
DATA COLLECTION AND ANALYSIS: At least two authors independently applied study selection criteria, assessed study quality, and extracted data; with differences resolved by consensus. We expressed study results as relative risks (RR) with 95% confidence intervals (CI) and conducted quantitative analyses with trial participants in groups to which they were randomly allocated, regardless of which or how much treatment they actually received. In the absence of significant heterogeneity between studies (p>0.1), we performed meta-analysis using a fixed effects method. Otherwise, we used the random effects method and investigated the cause of heterogeneity by stratified analysis. In addition, we used the Higgins statistic (I(2)) to quantify the amount of between-study variability in effect attributable to true heterogeneity rather than chance.
MAIN RESULTS: Thirteen randomised controlled trials (N=91,561 participants), which met our inclusion criteria, compared beta-blockers to placebo or no treatment (4 trials with 23,613 participants), diuretics (5 trials with 18,241 participants), calcium-channel blockers (CCBs: 4 trials with 44,825 participants), and renin-angiotensin system (RAS) inhibitors (3 trials with 10,828 participants). The risk of all-cause mortality was not different between first-line beta-blockers and placebo (RR 0.99, 95%CI 0.88 to 1.11, I(2)=0%), diuretics or RAS inhibitors, but was higher for beta-blockers compared to CCBs (RR 1.07, 95%CI 1.00 to 1.14, I(2)=2.2%; ARI=0.5%, NNH=200). The risk of total cardiovascular disease (CVD) was lower for first-line beta-blockers compared to placebo (RR 0.88, 95%CI 0.79 to 0.97, I(2)=21.4%, ARR=0.7%, NNT=140). This is primarily a reflection of the significant decrease in stroke (RR 0.80, 95%CI 0.66 to 0.96; I(2)=0%; ARR=0.5%, NNT=200); coronary heart disease (CHD) risk was not significantly different between beta-blockers and placebo. The effect of beta-blockers on CVD was significantly worse than that of CCBs (RR 1.18, 95%CI 1.08 to 1.29, I(2)=0%; ARI=1.3%, NNH=80), but was not significantly different from that of diuretics or RAS inhibitors. Increased total CVD was due to an increase in stroke compared to CCBs (RR 1.24, 95%CI 1.11 to 1.40, I(2)=0%; ARI=0.6%, NNH=180). There was also an increase in stroke with beta-blockers as compared to RAS inhibitors (RR 1.30, 95%CI 1.11 to 1.53, I(2)=29.1%; ARI=1.5%, NNH=65). CHD was not significantly different between beta-blockers and diuretics or CCBs or RAS inhibitors. In addition, patients on beta-blockers were more likely to discontinue treatment due to side effects than those on diuretics (RR 1.86, 95%CI 1.39 to 2.50, I(2)=78.2%, ARI=6.4% NNH=16) and RAS inhibitors (RR 1.41, 95%CI 1.29 to 1.54, I(2)=12.1%; ARI=5.5%, NNH=18), but there was no significant difference with CCBs.
AUTHORS' CONCLUSIONS: The available evidence does not support the use of beta-blockers as first-line drugs in the treatment of hypertension. This conclusion is based on the relatively weak effect of beta-blockers to reduce stroke and the absence of an effect on coronary heart disease when compared to placebo or no treatment. More importantly, it is based on the trend towards worse outcomes in comparison with calcium-channel blockers, renin-angiotensin system inhibitors, and thiazide diuretics. Most of the evidence for these conclusions comes from trials where atenolol was the beta-blocker used (75% of beta-blocker participants in this review). However, it is not known at present whether beta-blockers have differential effects on younger and elderly patients or whether there are differences between the different sub-types of beta-blockers.
PMID: 17253471 [PubMed - indexed for MEDLINE]
Cochrane Database Syst Rev. 2007 Jan 24;(1):CD002003
Beta-blockers for hypertension.
Wiysonge CS, Bradley H, Mayosi BM, Maroney R, Mbewu A, Opie LH, Volmink J.
Ministry of Public Health, EPI, BP 25125 Messa, Yaoundé, Cameroon. wiysonge@yahoo.com
Comment in:
• Evid Based Med. 2007 Aug;12(4):112.
BACKGROUND: Two recent systematic reviews found first-line beta-blockers to be less effective in reducing the incidence of stroke and the combined endpoint of stroke, myocardial infarction, and death compared to all other antihypertensive drugs taken together. However, beta-blockers might be better or worse than a specific class of drugs for a particular outcome measure so that comparing beta-blockers with all other classes taken together could be misleading. In addition, these systematic reviews did not assess the tolerability of beta-blockers relative to other antihypertensive medications. We thus undertook this review to re-assess the place of beta-blockade as first-line therapy for hypertension relative to each of the other major classes of antihypertensive drugs.
OBJECTIVES: To quantify the effectiveness and safety of beta-blockers on morbidity and mortality endpoints in adults with hypertension.
SEARCH STRATEGY: We searched eligible studies up to June 2006 in the Cochrane Controlled Trials Register, Medline, Embase, and reference lists of previous reviews, and by contacting hypertension experts. SELECTION CRITERIA: We selected randomised controlled trials which assessed the effectiveness of beta-blockers compared to placebo, no therapy or other drug classes, as monotherapy or first-line therapy for hypertension, on mortality and morbidity endpoints in men and non-pregnant women aged 18 years or older.
DATA COLLECTION AND ANALYSIS: At least two authors independently applied study selection criteria, assessed study quality, and extracted data; with differences resolved by consensus. We expressed study results as relative risks (RR) with 95% confidence intervals (CI) and conducted quantitative analyses with trial participants in groups to which they were randomly allocated, regardless of which or how much treatment they actually received. In the absence of significant heterogeneity between studies (p>0.1), we performed meta-analysis using a fixed effects method. Otherwise, we used the random effects method and investigated the cause of heterogeneity by stratified analysis. In addition, we used the Higgins statistic (I(2)) to quantify the amount of between-study variability in effect attributable to true heterogeneity rather than chance.
MAIN RESULTS: Thirteen randomised controlled trials (N=91,561 participants), which met our inclusion criteria, compared beta-blockers to placebo or no treatment (4 trials with 23,613 participants), diuretics (5 trials with 18,241 participants), calcium-channel blockers (CCBs: 4 trials with 44,825 participants), and renin-angiotensin system (RAS) inhibitors (3 trials with 10,828 participants). The risk of all-cause mortality was not different between first-line beta-blockers and placebo (RR 0.99, 95%CI 0.88 to 1.11, I(2)=0%), diuretics or RAS inhibitors, but was higher for beta-blockers compared to CCBs (RR 1.07, 95%CI 1.00 to 1.14, I(2)=2.2%; ARI=0.5%, NNH=200). The risk of total cardiovascular disease (CVD) was lower for first-line beta-blockers compared to placebo (RR 0.88, 95%CI 0.79 to 0.97, I(2)=21.4%, ARR=0.7%, NNT=140). This is primarily a reflection of the significant decrease in stroke (RR 0.80, 95%CI 0.66 to 0.96; I(2)=0%; ARR=0.5%, NNT=200); coronary heart disease (CHD) risk was not significantly different between beta-blockers and placebo. The effect of beta-blockers on CVD was significantly worse than that of CCBs (RR 1.18, 95%CI 1.08 to 1.29, I(2)=0%; ARI=1.3%, NNH=80), but was not significantly different from that of diuretics or RAS inhibitors. Increased total CVD was due to an increase in stroke compared to CCBs (RR 1.24, 95%CI 1.11 to 1.40, I(2)=0%; ARI=0.6%, NNH=180). There was also an increase in stroke with beta-blockers as compared to RAS inhibitors (RR 1.30, 95%CI 1.11 to 1.53, I(2)=29.1%; ARI=1.5%, NNH=65). CHD was not significantly different between beta-blockers and diuretics or CCBs or RAS inhibitors. In addition, patients on beta-blockers were more likely to discontinue treatment due to side effects than those on diuretics (RR 1.86, 95%CI 1.39 to 2.50, I(2)=78.2%, ARI=6.4% NNH=16) and RAS inhibitors (RR 1.41, 95%CI 1.29 to 1.54, I(2)=12.1%; ARI=5.5%, NNH=18), but there was no significant difference with CCBs.
AUTHORS' CONCLUSIONS: The available evidence does not support the use of beta-blockers as first-line drugs in the treatment of hypertension. This conclusion is based on the relatively weak effect of beta-blockers to reduce stroke and the absence of an effect on coronary heart disease when compared to placebo or no treatment. More importantly, it is based on the trend towards worse outcomes in comparison with calcium-channel blockers, renin-angiotensin system inhibitors, and thiazide diuretics. Most of the evidence for these conclusions comes from trials where atenolol was the beta-blocker used (75% of beta-blocker participants in this review). However, it is not known at present whether beta-blockers have differential effects on younger and elderly patients or whether there are differences between the different sub-types of beta-blockers.
PMID: 17253471 [PubMed - indexed for MEDLINE]
Etiquetas:
Cardiología,
Medicina Interna
lunes, 15 de febrero de 2010
Sobre los fitoesteroles
Sobre los fitoesteroles
Estudios efectuados por el ACP y otras instituciones han puesto de manifiesto que en Estados Unidos y el Reino Unido, los pacientes antes de consultar con nosotros, ha usado algún medicamento o consultado con un médico de Medicina Alternativa y es muy importante que nosotros conozcamoslos medicamentos que están usando dichos facultativos y si existen bases para usarlos y por ello este artículo trata de una de las alternativas terapúticas que se han puesto de moda.
Por otro lado el concepto de “ nutrición óptima “ nos obliga a conocer como orientar de mejor manera nuestros pacientes, ya que la transgresión dietética, nos puede llevar a enfermedades, especialmente del tipo de las ECNT ( enfermedades crónicas no trasmisibles ) que en los últimos años en el modelo epidemiológico de nuestros países, nos ha llevado a una transición que está llevando a las ECNT a ser más frecuentes que las enfermedaes trasmisibles, lo cual impartará seriamente a nuestros países ( 1 ).
Del concepto anterior han surgido los “alimentos funcionales“, que persiguen mejorar la salud a través de la dieta y con ello ayudarnos a reducir las enfermedades “de la civilización “( 2).
Dentro de este concepto cabe la llamada “ Dieta del Mediterráneo “(3), que en nuestra América se encuentra un equivalente en la “ Pirámide Nutricional Latinoamericana “(4), de la que ya hemos hablado en este blog.
Por lo que sabemos recientemente fue aprobado el uso de los fitoesteroles por la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos), la Comisión Europea y el panel de expertos del tercer reporte del Programa Nacional para la Educación del Colesterol (ATP III), como medidas preventivas para la reducción tanto del colesterol total como del colesterol malo.
Los fitoesteroles y los fitoestanoles son esteroles de origen vegetal, cuya estructura química es similar a la del colesterol. Son abundantes en el reino vegetal, están presentes en frutas, semillas, hojas y tallos de todos los vegetales conocidos, también están presentes en nuestra dieta, por lo tanto la ingesta de los mismos depende de los hábitos alimenticios.
Su consumo se estima en aproximadamente 500 mg por día.
La concentración sérica de los fitoesteroles en los humanos es del orden de 0.3-1.7 mg/dl y la de fitoestanoles menor de 0.1 mg/dl, mucho menor que el colesterol total cuya cifra oscila entre 150-300 mg/dl.
El consumo de alimentos ricos en fitoesteroles en individuos con cifras de colesterol alto podría reducir los niveles del colesterol en un 10% aproximadamente sin modificaciones del colesterol HDL (bueno) y los triglicéridos, esta disminución ocurre aunque la dieta sea baja en colesterol.
El efecto hipocolesteromiante es dosis dependiente y la eficacia para bajar el colesterol ha sido comprobada en niños, en adultos y en personas de edad avanzada, en pacientes con hipercolesterolemia moderada o grave y en pacientes con o sin diabetes mellitus, con o sin enfermedad cardiovascular.
Su principal mecanismo de acción es que bloquea la absorción a nivel intestinal del colesterol, tanto de origen dietario como de origen biliar.
La absorción intestinal de los fitoesteroles es baja (1%) y la de los fitoestanoles, menor a 1. Los fitoesteroles se encuentran en pequeñas cantidades en algunos alimentos como el aceite de girasol, de soya y de maíz. Los fitoesteroles están en la mayoría de las plantas. Los vegetales verdes y amarillos contienen una gran concentración de estos compuestos como también las semillas de calabaza, soya y el arroz integral, frutos secos, verduras, remolacha, cebolla, coliflor, naranjas y los espárragos.
Por todo ello, las industrias alimenticias han creado los alimentos denominados “alimentos funcionales”, que incorporan fitoesteroles o presentan productos con dichos compuestos.
Por lo anterior creo que pueden ser una alternativa en pacientes que tienen serias contraindicaciones en el uso de los medicamentos tradicionales o como complemento a los mismos.
En una de las revisiones de Medicina Basada en la Evidencia, en Bandolera 64 (5), se publicó un metanális sobre los mismos y la conclusión del estudio fue que los dos metaanálisis efectuados confirman que estanoles y esteroles ingeridos,cerca ,de dos gramos al día reducen aproximadamente un 10% la cifra de LDL Colesterol ,o entre 0,3 a 0,5 mmol/L en adultos [ 11,6 á 19,3 mg/dl]. Hay un coste, estimado alrededor de 70£ al año, por que las margarinas con estanoles o esteroles son más caras que las margarinas tradicionales. Pero hay también un beneficio. El cálculo es que ,esta disminución del colesterol debería reducir en un cuarto el riesgo de enfermedad cardíaca [2].
Referencias
1. Murray & Lopez, The Global Burden of Disease: Summary Report, 1996
2. Vidal Carou M. Carmen. Alimentos funcionales. Algunas reflexiones en torno a su necesidad, seguridad y eficacia y a como aclarar sus efectos sobre la salud. HUMANITAS. Humanidades médicas. Tema del mes on line. No. 24. Febrero del 2008.
3. Sofi F, Cesari F, Abbate R et al. Adherence to Mediterranean diet and health status: meta-analysis. BMJ 2008; 337: a1344. DOI: 10.1136/bmj.a1344
4. www.latinonutrition.org
5. http://www.jr2.ox.ac.uk/Bandolier/band64/b64-9.html
Estudios efectuados por el ACP y otras instituciones han puesto de manifiesto que en Estados Unidos y el Reino Unido, los pacientes antes de consultar con nosotros, ha usado algún medicamento o consultado con un médico de Medicina Alternativa y es muy importante que nosotros conozcamoslos medicamentos que están usando dichos facultativos y si existen bases para usarlos y por ello este artículo trata de una de las alternativas terapúticas que se han puesto de moda.
Por otro lado el concepto de “ nutrición óptima “ nos obliga a conocer como orientar de mejor manera nuestros pacientes, ya que la transgresión dietética, nos puede llevar a enfermedades, especialmente del tipo de las ECNT ( enfermedades crónicas no trasmisibles ) que en los últimos años en el modelo epidemiológico de nuestros países, nos ha llevado a una transición que está llevando a las ECNT a ser más frecuentes que las enfermedaes trasmisibles, lo cual impartará seriamente a nuestros países ( 1 ).
Del concepto anterior han surgido los “alimentos funcionales“, que persiguen mejorar la salud a través de la dieta y con ello ayudarnos a reducir las enfermedades “de la civilización “( 2).
Dentro de este concepto cabe la llamada “ Dieta del Mediterráneo “(3), que en nuestra América se encuentra un equivalente en la “ Pirámide Nutricional Latinoamericana “(4), de la que ya hemos hablado en este blog.
Por lo que sabemos recientemente fue aprobado el uso de los fitoesteroles por la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos), la Comisión Europea y el panel de expertos del tercer reporte del Programa Nacional para la Educación del Colesterol (ATP III), como medidas preventivas para la reducción tanto del colesterol total como del colesterol malo.
Los fitoesteroles y los fitoestanoles son esteroles de origen vegetal, cuya estructura química es similar a la del colesterol. Son abundantes en el reino vegetal, están presentes en frutas, semillas, hojas y tallos de todos los vegetales conocidos, también están presentes en nuestra dieta, por lo tanto la ingesta de los mismos depende de los hábitos alimenticios.
Su consumo se estima en aproximadamente 500 mg por día.
La concentración sérica de los fitoesteroles en los humanos es del orden de 0.3-1.7 mg/dl y la de fitoestanoles menor de 0.1 mg/dl, mucho menor que el colesterol total cuya cifra oscila entre 150-300 mg/dl.
El consumo de alimentos ricos en fitoesteroles en individuos con cifras de colesterol alto podría reducir los niveles del colesterol en un 10% aproximadamente sin modificaciones del colesterol HDL (bueno) y los triglicéridos, esta disminución ocurre aunque la dieta sea baja en colesterol.
El efecto hipocolesteromiante es dosis dependiente y la eficacia para bajar el colesterol ha sido comprobada en niños, en adultos y en personas de edad avanzada, en pacientes con hipercolesterolemia moderada o grave y en pacientes con o sin diabetes mellitus, con o sin enfermedad cardiovascular.
Su principal mecanismo de acción es que bloquea la absorción a nivel intestinal del colesterol, tanto de origen dietario como de origen biliar.
La absorción intestinal de los fitoesteroles es baja (1%) y la de los fitoestanoles, menor a 1. Los fitoesteroles se encuentran en pequeñas cantidades en algunos alimentos como el aceite de girasol, de soya y de maíz. Los fitoesteroles están en la mayoría de las plantas. Los vegetales verdes y amarillos contienen una gran concentración de estos compuestos como también las semillas de calabaza, soya y el arroz integral, frutos secos, verduras, remolacha, cebolla, coliflor, naranjas y los espárragos.
Por todo ello, las industrias alimenticias han creado los alimentos denominados “alimentos funcionales”, que incorporan fitoesteroles o presentan productos con dichos compuestos.
Por lo anterior creo que pueden ser una alternativa en pacientes que tienen serias contraindicaciones en el uso de los medicamentos tradicionales o como complemento a los mismos.
En una de las revisiones de Medicina Basada en la Evidencia, en Bandolera 64 (5), se publicó un metanális sobre los mismos y la conclusión del estudio fue que los dos metaanálisis efectuados confirman que estanoles y esteroles ingeridos,cerca ,de dos gramos al día reducen aproximadamente un 10% la cifra de LDL Colesterol ,o entre 0,3 a 0,5 mmol/L en adultos [ 11,6 á 19,3 mg/dl]. Hay un coste, estimado alrededor de 70£ al año, por que las margarinas con estanoles o esteroles son más caras que las margarinas tradicionales. Pero hay también un beneficio. El cálculo es que ,esta disminución del colesterol debería reducir en un cuarto el riesgo de enfermedad cardíaca [2].
Referencias
1. Murray & Lopez, The Global Burden of Disease: Summary Report, 1996
2. Vidal Carou M. Carmen. Alimentos funcionales. Algunas reflexiones en torno a su necesidad, seguridad y eficacia y a como aclarar sus efectos sobre la salud. HUMANITAS. Humanidades médicas. Tema del mes on line. No. 24. Febrero del 2008.
3. Sofi F, Cesari F, Abbate R et al. Adherence to Mediterranean diet and health status: meta-analysis. BMJ 2008; 337: a1344. DOI: 10.1136/bmj.a1344
4. www.latinonutrition.org
5. http://www.jr2.ox.ac.uk/Bandolier/band64/b64-9.html
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