martes, 29 de septiembre de 2009

Algo más sobre la Gripe A H1N1

Me permito transcribir, con sus datos de fuente y autor un artículo sobre la
La gripe A o la invención de una catástrofe
elcomerciodigital.com
27/09/2009
ALARMISMO. El comportamiento de las autoridades (incluida la OMS) no ha hecho más que alimentar la alarma, probablemente porque el miedo a la enfermedad siempre ha sido un argumento sólido para reforzar el poder y una oportunidad para el protagonismo de gobiernos e instituciones.
27.09.2009 -
CARLOS PONTE PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA
L A famosa pandemia de la gripe A es un caso evidente de lo descrito por los anglosajones como 'disease mongering'. Es decir, la práctica, muy común en nuestros tiempos, de inventar enfermedades o epidemias al servicio de intereses que son ajenos a la salud individual o colectiva. Estamos ante una epidemia leve, y no grave y mortal, con alta contagiosidad pero muy baja letalidad, que se ha transformado -por mor de la industria farmacéutica, los medios de comunicación y las autoridades sanitarias- en una convulsión social imaginaria que promueve la alarma de la sociedad y pretende generalizar el uso de mascarillas, vacunas y medicamentos mágicos, con el centro de mira en la asistencia sanitaria. Es cierto que las autoridades sanitarias han llamado a la tranquilidad, pero sus mensajes siempre han ido acompañados de informaciones contradictorias y tremendistas: contando los muertos de uno en uno con un gran despliegue publicitario, comprando toneladas de antivirales, prometiendo vacunaciones masivas y costosos operativos sanitarios. En realidad, el comportamiento de las autoridades (incluida la Organización Mundial de la Salud) no ha hecho más que alimentar la alarma, probablemente porque el miedo a la enfermedad siempre ha sido un argumento sólido para reforzar el poder y una oportunidad para el protagonismo de los gobiernos e instituciones.
No deja de ser curioso, pese a la escasa gravedad de la epidemia en el invierno del hemisferio Sur, que apenas se hayan modificado las previsiones. Quizás porque en todas las epidemias, las imaginarias y las verdad, hay sectores de la sociedad que obtienen grandes beneficios. A la cabeza de la rentabilidad figura la industria farmacéutica: el valor de mercado de Roche, con la patente de Tamiflu, o de Glaxo Smith Kline, que comercializa Relenza (Zanmivir), ha batido todos los registros en las bolsas financieras, mientras que, en paralelo, se bloquea cualquier posibilidad de producción de antivíricos genéricos. Más aún, la reciente aprobación por la FDA estadounidense de varias vacunas contra la gripe A (H1N1) supone el aldabonazo de salida de una vacunación masiva e irracional de la población en los próximos meses, con beneficios económicos que en estos momentos son incalculables. Sin embargo, si consideramos los beneficios en salud, hay que decir que el Zanamivir (Relenze) o el Oseltamivir (Tamiflu) no son efectivos contra la gripe estacional. Una revisión Cochrane (que es una referencia mundial en la medicina) afirmaba en 2006: «comparado con placebo no tienen significativo efecto en la gripe común». Lo mismo se puede afirmar, con los datos actuales, sobre su efectividad con respecto al virus H1N1 y, otro tanto, en el caso de las precipitadas vacunas que empiezan a entrar en el mercado: hay suficientes motivos para hacer un llamamiento a la prudencia y aconsejar, como norma, que las vacunas contra la gripe A se empleen siempre en el contexto de ensayos clínicos controlados, como propone el doctor Gérvas, para valorar si los beneficios superarán a los daños.
Queda, por último, un tercer factor necesario en la construcción de la epidemia: los medios de comunicación, con una desbocada carrera por generar noticias de impacto que reclamen la atención de la opinión pública. También aquí se han magnificado sus posibles repercusiones y se ha desconsiderado la investigación causal. Aunque los indicios apuntan, una vez más, a la industria agropecuaria globalizada y en concreto a la multinacional Smithfield Farms, principal sospechosa de ser la fuente de irrupción del brote. Pero nada se dice, como ha ocurrido con la pasada amenaza de la gripe aviar, de los determinantes de estas epidemias, del impacto ecológico de estos modos de producción intensiva, de las políticas necesarias en sanidad pública local o de la vigilancia de la interfase entre las enfermedades humanas y las animales.
Cabe recordar que la OMS ha señalado que, en estos últimos años, las nuevas infecciones son cada vez más frecuentes y que en el 60% de los casos corresponden a enfermedades que saltan de los animales a los humanos. La globalización, el cambio climático y la crisis de muchos ecosistemas son el marco en el que se desarrollan estas nuevas epidemias, con un claro paralelismo con la crisis económica porque corresponden en el ámbito de la biología con la intoxicación financiera de las 'hipotecas basura' o los llamados 'swaps' de riesgo crediticio.
En fin, la gripe A es un nuevo caso de 'disease mongering', en donde se gasta dinero público sin justificación y se asusta innecesariamente a la ciudadanía. Como sabiamente nos dice un dibujo de El Roto, lo mejor es ponerse la mascarilla en la frente para protegernos de la alarma social.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Más sobre los Omega-3

theheart.org
25 de agosto de 2009 Carla Suárez
Los beneficios a nivel CV del aceite de pescado han sido avalados en base a una nueva y extensa revisión bibliográfica
Nueva Orleans, EE. UU. — En efecto, una nueva y extensa revisión bibliográfica sobre los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) presentes en el omega 3, concluye que son beneficiosos, tanto en pacientes con enfermedades cardiacas, como de manera preventiva para personas sanas.
El Dr. Carl J Lavie (Ochsner Medical Center, Nueva Orleans, LA) y sus colegas publicaron un trabajo en el Journal of the American College of Cardiology, en donde hablan de los beneficios del omega 3 tanto para gente sana, como para aquellos con enfermedades cardiacas como fibrilación auricular, pacientes post infarto de miocardio o con insuficiencia cardiaca, entre otras condiciones cardiacas.
El mismo médico, le comentó a heartwire que revisando todas las publicaciones relevantes sobre omega 3, se ve cuan beneficioso es, no sólo como un suplemento nutricional sino para prevenir y tratar distintos aspectos de las enfermedades cardiacas. También comentó, que muchos clínicos no están tan familiarizados con los resultados de los estudios sobre omega 3 como lo están con respecto a los datos de la statina, y que sería aconsejable que se promueva el conocimiento sobre estos estudios, ya que la terapia con omega 3 es algo que los médicos clínicos deberían considerar al prescribir; no simplemente porque es sano, sino teniendo en cuenta que puede prevenir, por ejemplo, la hospitalización o la muerte después de un episodio de insuficiencia cardiaca. En el estudio se discutieron los datos para cada enfermedad cardiaca. Para insuficiencia cardiaca existen tres ensayos clínicos: Diet and Reinfarction Trial (DART), Grupo Italiano per lo Studio Della Sopravvivenza nell´ Infarto Miocardio (GISSI), y Japan EPA Lipid Intervention Study (JELIS); los tres indicaron que los ácidos grasos poliinsaturados presentes en el omega 3 reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En el caso del (GISSI), el Dr. Lavie comentó que en pacientes con insuficiencia cardiaca que estaban siendo tratados adecuadamente, con sólo agregar una pastilla al día de omega 3 se reducía la tasa de mortalidad en 8 o 9%, por lo que los suplementos de omega 3 (AGPI) deberían agregarse a la terapia para insuficiencia cardiaca. Sin embargo, algunos estudios no mostraron resultados favorables, esto podría ser debido a problemas metodológicos; uno de ellos, el estudio OMEGA, sugiere que quizás no existan beneficios adicionales a corto plazo al tomar omega 3 para pacientes de bajo riesgo que ya están se están tratando con una terapia óptima. También se mencionó la necesidad de determinar la dosis más adecuada de omega 3 y las proporciones adecuadas de ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), ya que la mayoría de los datos sobre omega 3 se obtuvieron a partir de esos dos ácidos grasos.
El Dr. Lavie reiteró la recomendación hecha por la American Heart Association (AHA), así como por la Euopean Society of Cardiology y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de consumir al menos 500 mg por día de omega 3 que corresponden aproximadamente a comer pescado 2 veces por semana, esto para gente sana, para personas con historia de enfermedades cardiacas, se recomienda entre 800 a 1000mg de omega 3 por día que corresponden aproximadamente a comer pescado 4 o 5 veces por semana. El Dr. Lavie agregó que tomar suplementos es más fácil y éstos tienen la ventaja adicional de no tener impurezas como mercurio; además, no implican un cambio de dieta, que para la mayoría de la gente es difícil de hacer.

lunes, 21 de septiembre de 2009

De mis escritos

HUMANIDAD
Lo visité en su lecho de enfermo agonizante... lo examiné… le toqué con mis manos firmemente su frente y vi en sus ojos, un rayo de esperanza…

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cuatro conductas saludables aumentan en 14 años la expectativa de vida

Cuatro conductas saludables aumentan en 14 años la expectativa de vida
Combined Impact of Health Behaviours and Mortality in Men and Women: The EPIC-Norfolk Prospective Population Study
Background
There is overwhelming evidence that behavioural factors influence health, but their combined impact on the general population is less well documented. We aimed to quantify the potential combined impact of four health behaviours on mortality in men and women living in the general community.
Methods and Findings
We examined the prospective relationship between lifestyle and mortality in a prospective population study of 20,244 men and women aged 45–79 y with no known cardiovascular disease or cancer at baseline survey in 1993–1997, living in the general community in the United Kingdom, and followed up to 2006. Participants scored one point for each health behaviour: current non-smoking, not physically inactive, moderate alcohol intake (1–14 units a week) and plasma vitamin C >50 mmol/l indicating fruit and vegetable intake of at least five servings a day, for a total score ranging from zero to four. After an average 11 y follow-up, the age-, sex-, body mass–, and social class–adjusted relative risks (95% confidence intervals) for all-cause mortality(1,987 deaths) for men and women who had three, two, one, and zero compared to four health behaviours were respectively, 1.39 (1.21–1.60), 1.95 (1.70–-2.25), 2.52 (2.13–3.00), and 4.04 (2.95–5.54) p < 0.001 trend. The relationships were consistent in subgroups stratified by sex, age, body mass index, and social class, and after excluding deaths within 2 y. The trends were strongest for cardiovascular causes. The mortality risk for those with four compared to zero health behaviours was equivalent to being 14 y younger in chronological age.
Conclusions
Four health behaviours combined predict a 4-fold difference in total mortality in men and women, with an estimated impact equivalent to 14 y in chronological age.
Bibliografía: Khaw K-T, Wareham N, Bingham S, Welch A, Luben R, et al. (2008) Combined Impact of Health Behaviours and Mortality in Men and Women: The EPIC-Norfolk Prospective Population Study. PLoS Med 5(1): e12. doi:10.1371/journal.pmed.0050012
Resúmen:
No fumar, consumir alcohol de manera moderada, practicar ejercicio y comer cada día una cantidad suficiente de fruta y verdura son la clave para vivir más tiempo
Las personas que no fuman, practican ejercicio, consumen cantidades moderadas de alcohol y cinco platos o piezas de fruta o verdura diariamente viven una media de 14 años más que las personas que no adoptan ninguno de estos hábitos saludables.
Es lo que se concluye es este estudio.
Los participantes del estudio fueron 20.000 varones y mujeres de Norfolk (Reino Unido) con edades comprendidas entre los 45 y los 79 años. Ninguno de ellos presentaba cáncer o enfermedad cardiocirculatoria cuando fueron reclutados entre 1993 y 1997. Todos rellenaron un cuestionario sobre los cuatro hábitos contemplados en la investigación: tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol y consumo de fruta y verdura.
Cada participante obtuvo una puntuación entre 0 y 4 en función de la cantidad de conductas saludables que seguía al inicio del estudio. Los resultados muestran que en el período de seguimiento de 11 años, las personas con una puntuación de cero –aquellas que no seguían ninguna de las cuatro conductas saludables investigadas- tuvieron cuatro veces más probabilidades de morir que aquellas que tenían una puntuación de 4.

martes, 8 de septiembre de 2009

Dieta del Mediterráneo y diabetes

Effects of a Mediterranean-Style Diet on the Need for Antihyperglycemic Drug Therapy in Patients With Newly Diagnosed Type 2 Diabetes
A Randomized Trial
Esposito , et al. Annal of Internal Medicine. September 2009 Volume 151 Issue 5 Pages 306-314
Background: Low-carbohydrate and low-fat calorie-restricted diets are recommended for weight loss in overweight and obese people with type 2 diabetes.
Objective: To compare the effects of a low-carbohydrate Mediterranean-style or a low-fat diet on the need for antihyperglycemic drug therapy in patients with newly diagnosed type 2 diabetes.
Design: Single-center, randomized trial. Randomization was computer-generated and unstratified. Allocation was concealed in sealed study folders held in a central, secure location until participants gave informed consent. Participants and investigators were aware of treatment assignment, and assessors of the primary outcome were blinded.
Setting: Teaching hospital in Naples, Italy.
Patients: 215 overweight people with newly diagnosed type 2 diabetes who were never treated with antihyperglycemic drugs and had hemoglobin A1c (HbA1c) levels less than 11%.
Intervention: Mediterranean-style diet (<50% of daily calories from carbohydrates) (n = 108) or a low-fat diet (<30% of daily calories from fat) (n = 107).
Measurements: Start of antihyperglycemic drug therapy, defined by protocol as indicated for follow-up HbA1c level greater than 7% (primary outcome), and changes in weight, glycemic control, and coronary risk factors (secondary outcomes).
Results: After 4 years, 44% of patients in the Mediterranean-style diet group and 70% in the low-fat diet group required treatment (absolute difference, –26.0 percentage points [95% CI, –31.1 to –20.1 percentage points]; hazard ratio, 0.63 [CI, 0.51 to 0.86]; hazard ratio adjusted for weight change, 0.70 [CI, 0.59 to 0.90]; P < 0.001). Participants assigned to the Mediterranean-style diet lost more weight and experienced greater improvements in some glycemic control and coronary risk measures than did those assigned to the low-fat diet.
Limitations: Investigators responsible for initiating drug therapy were not blinded to treatment assignment. Dietary intake was self-reported.
Conclusion: Compared with a low-fat diet, a low-carbohydrate, Mediterranean-style diet led to more favorable changes in glycemic control and coronary risk factors and delayed the need for antihyperglycemic drug therapy in overweight patients with newly diagnosed type 2 diabetes.

Otros datos:
La dieta mediterránea fue el patrón de alimentación característico de los años 1950 y 1960 en las regiones alrededor del Mar Mediterráneo principalmente el sur de Italia, Creta y otras regiones de Grecia, patrón que ha ido cambiando en los últimos tiempos.
Dicha dieta contiene fundamentalmente Aceite de Oliva como principal grasa culinaria, abundancia de alimentos vegetales como frutas y verduras frescas, cereales, legumbres y frutos secos. Además consumo frecuente de Pescado, vino y se caracteriza por bajo consumo de carnes rojas, leche y derivados y azúcares simples. Por último tenemos un uso frecuente de especias y condimentos variados (limón, ajo, hierbas).

En un trabajo publicado (Sofi F, Cesari F, Abbate R et al. Adherence to Mediterranean diet and health status: meta-analysis. BMJ 2008; 337: a1344. DOI: 10.1136/bmj.a1344 ) se demostró que llevar una dieta como la mediterránea, reduce en un 9 % todas las causas de mortalidad, 9% de reducción de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y 6 % de reducción de la mortalidad por cáncer.
Para reforzar los datos del primer estudio, el estudio de Estruch (Estruch R, Martínez-González MA, Corella D, Salas-Salvadó J, Ruiz-Gutiérrez V, Covas MI et al; PREDIMED Study Investigators. Effects of a Mediterranean-style diet on cardiovascular risk factors: a randomized trial. Ann Intern Med 2006; 145(1):1-11. ) demostró que la la dieta mediterránea posee un efecto metabólico muy favorable sobre parámetros generales, mejorando las presiones arteriales sistólica y diastólica, el metabolismo de los carbohidratos, parámetros de colesterol y HOMA, además de mantener el IMC estable.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Alcohol y demencia

Alcohol Consumption as a Risk Factor for Dementia and Cognitive Decline: Meta-Analysis of Prospective Studies
Kaarin J Anstey,el al. American Journal of Geriatric Psychiatry: July 2009 - Volume 17 - Issue 7 - pp 542-555doi: 10.1097/JGP.0b013e3181a2fd07. Critical Review Article

The relationships between alcohol consumption and dementia and cognitive decline were investigated in a systematic review including meta-analyses of 15 prospective studies.
Follow-ups ranged from 2 to 8 years.
Meta-analyses were conducted on samples including 14,646 participants evaluated for Alzheimer disease (AD), 10,225 participants evaluated for vascular dementia (VaD), and 11,875 followed for any type of dementia (Any dementia).
The pooled relative risks (RRs) of AD, VaD, and Any dementia for light to moderate drinkers compared with nondrinkers were 0.72 (95% CI = 0.61-0.86), 0.75 (95% CI = 0.57-0.98), and 0.74 (95% CI = 0.61-0.91), respectively.
When the more generally classified drinkers, were compared with nondrinkers, they had a reduced risk of AD (RR = 0.66, 95% CI = 0.47-0.94) and Any dementia (RR = 0.53, 95% CI = 0.53-0.82) but not cognitive decline.
There were not enough data to examine VaD risk among drinkers.
Those classified as heavy drinkers did not have an increased risk of Any dementia compared with nondrinkers, but this may reflect sampling bias.
Our results suggest that alcohol drinkers in late life have reduced risk of dementia. It is unclear whether this reflects selection effects in cohort studies commencing in late life, a protective effect of alcohol consumption throughout adulthood, or a specific benefit of alcohol in late life.
Copyright © 2009 American Association for Geriatric Psychiatry
Resumen:
Las personas mayores que consumen cantidades moderadas de alcohol son menos propensas a desarrollar demencia que los abstemios, según ha constatado una revisión llevada a cabo por investigadores de la Universidad Nacional de Australia y publicada en el último número de la revista American Journal of Geriatric Psychiatry (2009;17:542-555).

Los autores, dirigidos por la Dra. Kaarin Anstey, analizaron los resultados de varios estudios que incluyeron a 10.000 personas de todo el planeta. Y como explica la Dra. Anstey, “hallamos que los bebedores leves a moderados eran un 28% menos propensos a desarrollar enfermedad de Alzheimer que los no bebedores”.

De la misma manera, los bebedores leves a moderados también eran un 25% menos proclives a padecer demencia vascular y un 26% menos propensos a desarrollar demencia”.

Los autores afirman que no está claro por qué la ingesta moderada de alcohol reduce el riesgo de demencia, pero sugieren que podría estar vinculado con un efecto protector de la bebida sobre la inflamación y la enfermedad cardíaca o con los beneficios de la interacción social asociados con el alcohol.

Por último, el estudio también reveló que la relación entre el alcohol y la demencia era igual en hombres y mujeres, pero no analizó el tipo de bebida consumida o si los resultados eran los mismos en el caso de los jóvenes.