Fuerza de voluntad sobrevalorada (Duckworth A. New York Times enero1, 2026)
Hay un cuento infantil de la serie de Arnold Lobel Sapo y Sepo e implica una gran hornada de galletas tan deliciosas que los protagonistas no pueden dejar de comerlas. “La fuerza de voluntad es proponerse en serio no hacer algo que quieres hacer”.
En todo el mundo, cuando los adultos se han calificado a sí mismos según dos decenas de cualidades positivas, el autocontrol ha quedado en último lugar. Las investigaciones también demuestran que ejercer la fuerza de voluntad es bastante desagradable, tanto si te resistes a algo divertido como si te obligas a hacer algo que no lo es.
Luego, millones de nosotros nos fijamos propósitos de Año Nuevo con férrea determinación, solo para abandonarlos a la brevedad.
Las personas de éxito rara vez confían en su fortaleza interior para resistir las tentaciones, muchas ejercen la capacidad de acción y organizan sus vidas para minimizar la necesidad de fuerza de voluntad en primer lugar.
Puede resultar embarazoso o incluso humillante admitir que carecemos de la fortaleza necesaria para tomar decisiones a largo plazo cuando la tentación acecha; uno realiza cosas difíciles con más constancia cuando se pone en situaciones que facilitan darles seguimiento.
La gente es más propensa a hacer ejercicio cuando la situación lo hace más divertido, dar un paseo al aire libre, en vez de en la cinta caminadora del gimnasio. Resulta más fácil hacer ejercicio cuando lo combinan con su pódcast o audiolibro favorito.
Tenemos enfrente tentaciones cada vez más numerosas, cómodas y seductoras, lo que incluye a las redes sociales y las pantallas.
Los experimentos de
asignación aleatoria confirman el papel causal de poner las tentaciones fuera
de la vista y del alcance que incluyen los celulares, o mantener a distancia
los alimentos poco saludables; hay que navegar por un mundo ultraprocesado,
con entorno saturado de tentaciones diseñadas para ser irresistibles. La comida
basura está fácilmente disponible y ofrece azúcar, grasa y sabor en
concentraciones extraordinarias. Las redes sociales funcionan de forma similar.