Este es un blog desde la ciudad de Antigua Guatemala en Guatemala, Centro América, orientado a la Medicina Interna, Gerontología, Geriatría y Medicina Preventiva y con algunas reflexiones sobre la vida que creo puedan ser relevantes.
lunes, 23 de septiembre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
Médicos residentes en México: tradición o humillación
Me he permitido publicar el siguiente artículo, porque refleja la realidad que vive el médico residente en nuestros hospitales y la necesidad que tenemos de comprender la situación del mismo y luchar, como docentes en mi caso o como médicos formados en la dignificación del Médico Residente, especialmente del médico Residente guatemalteco, que cómo lo refleja el artículo, está sometido a las mismas vejaciones.
Medwave 2013;13(7):e5764 doi: 10.5867/medwave.2013.07.5764
Médicos residentes en México: tradición o humillación
Resident physicians in Mexico: tradition or humiliation
Citaciones asociadas
Editores. Masthead Aug;13(7). Medwave 2013;13(7):5768 | Link |Autores: Donovan Casas Patiño(1,2), Alejandra Rodríguez Torres(2,3), Isaac Casas Patiño(3), Cuauhtémoc Galeana Castillo(4)
Filiación:
(1)Universidad Autónoma del Estado de México, Unidad Académica Profesional Nezahualcóyotl y Centro Universitario Amecameca, México
(2)Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), Unidad Médico Familiar (UMF) Valle de Chalco, México
(3)Instituto Mexicano de Diagnóstico por Imagen (IMDI) Cuernavaca, Morelos, México
(4)Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), México DF, México
E-mail: capo730211@yahoo.es
Correspondencia a: [+]
(1)Av. Bordo de Xochiaca s/n
Col. Benito Juárez
Nezahualcóyotl
México
(X) Cerrar Correspondencia
Col. Benito Juárez
Nezahualcóyotl
México
(X) Cerrar Correspondencia
Resumen [+]Abstract [+]
Resumen
México tiene una gran historia y tradición en la formación de médicos residentes. Pero ¿qué encontramos detrás de este proceso? Relaciones de poder implícitas y explícitas, inadvertidas o ignoradas por conveniencia por parte de las instituciones universitarias y de salud, con el agravante de olvidar su compromiso en la formación de mujeres y hombres profesionales. Los residentes son reducidos a un indicador más de recursos humanos para la salud. El médico residente en formación académico-científica está sumergido en esta vorágine deshumanizada y termina por convertirse en un individuo para el cual el dominio del conocimiento es un instrumento de poder. En este proceso olvida que su actuar y su razón de ser radican en el principio de primun non nocere y de servir. El artículo describe la realidad actual de los residentes en México y propone algunas medidas para mejorar las condiciones en las cuales se desempeñan.(X) Cerrar Resumen
Abstract
Mexico has a great history and tradition in relation to the training of resident physicians, but what we find behind this process?, Power relations implied and not implied, unnoticed or ignored for convenience by the academic and health institutions, with the aggravation of forgetting its commitment to the training of men and women "professionals" and limited to meet another indicator of "human resources for health." The resident physician in academic and scientific training is immersed in this dehumanized maelstrom and ends up becoming a character for the domain of knowledge as power, forgetting that his act and its rationale lies in the principle of "primum non nocere" to that we would add: nor your person, nor your fellowman, much less whom you have the moral, ethical and civic responsibility to convey some of your knowledge and your experience, that is, part of your essence”.(X) Close Abstract
Este artículo plantea una necesidad urgente respecto a la formación profesional y conformación de los recursos humanos de salud en México, en especial el caso de los médicos residentes. Este personal es utilizado por los sistemas de salud privado y público como mano de obra barata, en condiciones de alimentación inadecuada, con abuso físico en su horario laboral, sometido a una alta presión académica y con un sueldo beca que humilla toda la labor ejercida por este médico en formación. Por esta razón planteamos ¿qué médicos necesitamos en el país?1. Nuestro propósito en el presente artículo es labrar un camino nuevo e innovador en la reconformación de estos profesionales de la salud.
El médico residente es, por definición operativa, el profesional de la medicina que ingresa a una unidad médica receptora para realizar una residencia médica o especialidad, la que se caracteriza por un conjunto de actividades académicas, asistenciales y de investigación que debe cumplir durante el tiempo estipulado en los programas académicos y operativos correspondientes. Además, éstos deben estar avalados y supervisados por una institución universitaria.
En este tenor, el médico residente es aceptado por una institución de salud pública o privada con aval universitario. Con anterioridad, el médico residente aprobó una evaluación nacional de carácter anual. Este proceso está formalizado desde el 18 de octubre de 1983 por Acuerdo Presidencial. En este acuerdo se crearon dos comisiones interinstitucionales: la Comisión de Formación de Recursos Humanos en Salud y la Comisión de Investigación en Salud. Sus propósitos están estrechamente ligados con la educación y la salud, enfocados a la especialización de los médicos generales2.
La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, es un organismo colegiado interinstitucional y autónomo. Su propósito es identificar las áreas de coordinación entre las instituciones educativas y las de salud en el proceso de formación de recursos humanos para esta última área, según los requerimientos del Sistema Nacional de Salud2. Dentro de los objetivos educativos se encuentra el elevar la calidad de la educación en todos los niveles, vincular la investigación científica y el desarrollo experimental con los requerimientos del país, elevando la calidad del personal médico y de salud, propiciando el incremento de la investigación. Asimismo, la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud es un órgano de consulta de la Secretaría de Educación Pública y de la Secretaría de Salud, así como de otras dependencias e instituciones del sector público.
Cabe aclarar que la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud de lo único que se encarga es de coordinar cuántas plazas existen para cada médico aspirante. Si se encargara de supervisar los procesos formativos y académicos terminaría por cerrar la gran mayoría de sedes para médicos residentes, puesto que no existe hasta este momento un censo nacional de profesores certificados en la enseñanza de posgrado, en este caso de especialidades médicas. En este punto la cuestión es ¿cómo se promociona y certifica la calidad educativa y formativa de estos médicos residentes?
La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud trata de conciliar la cantidad con la calidad, esto es la matrícula con la capacidad del Sistema Nacional de Salud para la instrucción clínica (especialización médica). En el año 2012 ofertó 6.900 plazas en 28 especialidades de entrada troncal, para una demanda que superó los 55.000 médicos en busca de un lugar2. Es oportuno mencionar que esta comisión ha estado envuelta durante muchos años en múltiples fraudes que involucran la venta del examen nacional de residencias médicas y de plazas3,4,5. No fue hasta 2012 que se implementó la aplicación de manera electrónica, y aun así se detectó venta electrónica del mismo examen. Si la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud no certifica calidad educativa y está inmersa en fraudes en la compra de plazas, ¿qué importancia tiene como organizador de las especialidades médicas?
El médico general se enfrenta a todo esto para obtener una plaza de especialización. Una vez que cuenta con la carta de aprobación de examen nacional de aspirante a residencia médica, tiene que acudir a una institución receptora de médicos residentes, pública o privada, y esperar a que sea aceptado para realizar su adiestramiento. Cuando es aceptado, el médico residente deberá regirse por las disposiciones jurídicas aplicables como profesional en formación. De igual forma, deberá someterse a la normatividad institucional de la sede que lo acepta6,7, a las disposiciones de la norma oficial mexicana para residencias médicas8, así como a los programas operativos y académicos avalados por la institución universitaria de su sede9.
El médico residente al ingresar a la institución en salud obtiene una beca mensual de 770 dólares como residente en su primer año. Cada año académico el sueldo aumenta significativamente en 76 dólares, es decir un residente de segundo año gana 846 dólares mensuales y así sucesivamente. Cabe mencionar que el discurso oficial revela que el sistema de salud mexicano gasta 77 millones de dólares anuales solamente en sueldos para médicos residentes10. Esta cantidad de dinero debería alcanzar para pagar a 9.000 residentes, los cuales no existen. El último censo de médicos residentes es de 8.000 en 495 cursos de especialización en 89 sedes hospitalarias. La pregunta es evidente, ¿dónde está invertido el dinero restante del presupuesto?
Los sueldos de los médicos residentes están avalados y homogenizados a nivel nacional desde 2001. Ello se debe a un grupo contestatario de médicos residentes, disconformes al conocer los estratosféricos aumentos de sueldo mensual que se autoaprobaron los directivos del Instituto Mexicano del Seguro Social y del incumplimiento de acuerdos pactados en el año 2000 entre médicos residentes, este instituto y el sindicato. Los acuerdos de este pacto incluían alimentos saludables en la dieta, lugares para descanso y lectura dentro de las jornadas de guardia médica, uniformes y zapatos, pago por riesgo de infecto-contagiosidad o emanación radioactiva y acceso a bibliotecas virtuales11. Sin embargo, después de más de 10 años de esa lucha, los médicos residentes continúan hacinados en sus habitaciones de hospital y su dieta sigue siendo inadecuada, puesto que los horarios de comida son incompatibles con su jornada académica y formativa, sin tener un lugar físico donde se les procure alimentos sanos fuera de los horarios del comedor en el hospital. Esta situación infringe de por sí la normativa laboral jurídica en beneficio del trabajador. Empresas automovilísticas como Ford12 procuran alimentos sanos, de buen sabor y nutritivos a sus empleados en las plantas armadoras. Si el trabajador no puede acudir por cuestiones laborales al horario del comedor, tiene la oportunidad de acudir por un refrigerio que está disponible las 24 horas del día. Entonces, ¿por qué no tomarlo como ejemplo?
El médico residente labora más de 24 horas al día con personas que sienten y sufren. ¿Por qué no procurarle una dieta en mejores condiciones? Pareciera que la satisfacción laboral del médico residente en las instituciones de salud no tiene prioridad, dado que una mala dieta en un trabajador genera baja productividad y consecuencias a largo plazo en su salud13. El médico residente ocupa un lugar muy importante en el mecanismo asistencial del sistema de salud mexicano. Aspecto que no han vislumbrado las instituciones en salud, ni mucho menos las universitarias.
Siguiendo en la misma línea, la práctica clínica de los médicos residentes muchas veces no es supervisada ni retroalimentada10. La razón es que estos controles de calidad formativa exceden el número de residentes en relación al número de profesores titulares y adjuntos. Además, las instituciones universitarias y de salud no tienen una articulación operativa y financiera para llevar a cabo controles formativos básicos. Sólo exponen los resultados de supervisión a partir de exámenes de aprendizaje, dejando a un lado la formación integral del médico residente. En este contexto, debemos cuestionar si todos los profesores de las especialidades médicas tienen la capacidad y las herramientas didácticas para la enseñanza. Asimismo, debemos discutir si las unidades receptoras de residentes cuentan con los espacios físicos, aulas, auditorios, computadoras, red de internet, casilleros. Para qué decir, si cuentan con personal capacitado y certificado para impartir las materias de la especialidad.
Aunado a lo anterior, las guardias complementarias –así llamadas para no crear alarma social- siguen siendo cada tercer día (A, B, C), con un horario de entrada a las 16 pm y salida a las 7 am, de lunes a viernes. Los días festivos y fines de semana estas guardias son de 24 horas continuadas, de 8 am a 8 am. Esta situación convierte al médico residente en una suerte de esclavo de las instituciones de salud, al cual se le ha domesticado su imaginario del deber ser a costa de su propia salud (“la medicina con hambre y fatiga se aprende”). Es importante mencionar que la jornada laboral debe tener un límite máximo, el que se debe determinar por la capacidad física del trabajador (fuerza de trabajo), y por el hecho de que el trabajador necesita una parte del tiempo para satisfacer sus necesidades espirituales, personales y sociales14.
En cuanto al aprendizaje mismo, lo encontramos repleto de relaciones de poder dentro de un “currículo oculto”. En ocasiones, este es aprovechado por los médicos en formación de más rango (residentes de segundo, tercero o cuarto año, entre otros) o por médicos adscritos a los servicios. Aquí convergen aspectos informales respecto a la formación académico-científica, entre ellos abusos laborales como el acoso sexual, acoso laboral, discriminación sexual, despotismo (no se le puede dirigir la palabra a un residente superior en rango ni mucho menos al médico de base, nunca se debe cuestionar una orden), castigos físicos (guardias de castigo), castigos económicos (comprar alimentos para todo el servicio), injurias y otros15. La vida es un aspecto trascendental en el proceso formativo y académico de un profesional que se mezcla con las relaciones de poder, las que terminarán influyendo en la práctica clínica diaria. Así, el resultado es que tenemos médicos especialistas o subespecialistas que en su relación médico-paciente terminan por ofrecer despotismo, apropiación del cuerpo, desvanecimiento de la otredad, desvirtuación del individuo en su padecer, y que se erigen como creadores y reproductores de verdades absolutas.
Estas relaciones de poder están implícitas en el acto y el ejercicio médico, pero humillar y amenazar al aprendiz es un arte milenario16. Es abusar de los más débiles en conocimiento con afirmaciones menospreciativas del tipo “mira allá abajo a la que vende comida, le sirves más a ella que a mí. ¡Retírate de este servicio y no regreses jamás!”. A parte del hecho de que nadie nace sabiendo todo, la indignación en este tipo de conductas es reforzada por los organismos internos de las instituciones de salud y universidades. Si alguien osa quejarse ante este tipo de vejaciones, estos organismos las dictaminan como casos aislados, la baja a la residencia por humillación es inapelable y proponen como solución al reclamante que presente nuevamente el examen de aspirante a residencia médica17. Nuestras autoridades viven siendo incuestionables y los médicos residentes no tienen un órgano colegiado que los respalde ante estas situaciones de abuso de poder.
Continuando con el abuso de poder, los médicos residentes están expuestos a jornadas laborales de más de 80 horas a la semana, lo que genera depresión y ansiedad18,19, síndrome de Burnout20,21, relaciones interpersonales inadecuadas entre coetáneos y reproducción social de la cultura de poder de la especialización22. También se ha encontrado asociación con uso de drogas médicas como analgésicos narcóticos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas/estimulantes, al igual que drogas no médicas como marihuana y cocaína, sumado al alto consumo de alcohol23. Un aspecto no menor es el aumento de errores en la interpretación de resultados médicos, así como técnicos asistenciales, secundarios a un importante deterioro de la capacidad psicomotriz24,25,26. Estos errores médicos generados por privación del sueño, conllevan a una mala evolución del paciente27 u otros desenlaces más adversos. Podríamos continuar con la cascada de consecuencias físicas y psicológicas producidas por la residencia médica en el especialista en formación. Éste, al final de su formación académico-científica, reproducirá una conducta asistencial repleta de trastornos emocionales y de poder, donde la relación médico-paciente quedará completamente deshumanizada y condenada por esta vorágine de la deformación de los recursos humanos de salud.
El médico residente es, por definición operativa, el profesional de la medicina que ingresa a una unidad médica receptora para realizar una residencia médica o especialidad, la que se caracteriza por un conjunto de actividades académicas, asistenciales y de investigación que debe cumplir durante el tiempo estipulado en los programas académicos y operativos correspondientes. Además, éstos deben estar avalados y supervisados por una institución universitaria.
En este tenor, el médico residente es aceptado por una institución de salud pública o privada con aval universitario. Con anterioridad, el médico residente aprobó una evaluación nacional de carácter anual. Este proceso está formalizado desde el 18 de octubre de 1983 por Acuerdo Presidencial. En este acuerdo se crearon dos comisiones interinstitucionales: la Comisión de Formación de Recursos Humanos en Salud y la Comisión de Investigación en Salud. Sus propósitos están estrechamente ligados con la educación y la salud, enfocados a la especialización de los médicos generales2.
La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, es un organismo colegiado interinstitucional y autónomo. Su propósito es identificar las áreas de coordinación entre las instituciones educativas y las de salud en el proceso de formación de recursos humanos para esta última área, según los requerimientos del Sistema Nacional de Salud2. Dentro de los objetivos educativos se encuentra el elevar la calidad de la educación en todos los niveles, vincular la investigación científica y el desarrollo experimental con los requerimientos del país, elevando la calidad del personal médico y de salud, propiciando el incremento de la investigación. Asimismo, la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud es un órgano de consulta de la Secretaría de Educación Pública y de la Secretaría de Salud, así como de otras dependencias e instituciones del sector público.
Cabe aclarar que la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud de lo único que se encarga es de coordinar cuántas plazas existen para cada médico aspirante. Si se encargara de supervisar los procesos formativos y académicos terminaría por cerrar la gran mayoría de sedes para médicos residentes, puesto que no existe hasta este momento un censo nacional de profesores certificados en la enseñanza de posgrado, en este caso de especialidades médicas. En este punto la cuestión es ¿cómo se promociona y certifica la calidad educativa y formativa de estos médicos residentes?
La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud trata de conciliar la cantidad con la calidad, esto es la matrícula con la capacidad del Sistema Nacional de Salud para la instrucción clínica (especialización médica). En el año 2012 ofertó 6.900 plazas en 28 especialidades de entrada troncal, para una demanda que superó los 55.000 médicos en busca de un lugar2. Es oportuno mencionar que esta comisión ha estado envuelta durante muchos años en múltiples fraudes que involucran la venta del examen nacional de residencias médicas y de plazas3,4,5. No fue hasta 2012 que se implementó la aplicación de manera electrónica, y aun así se detectó venta electrónica del mismo examen. Si la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud no certifica calidad educativa y está inmersa en fraudes en la compra de plazas, ¿qué importancia tiene como organizador de las especialidades médicas?
El médico general se enfrenta a todo esto para obtener una plaza de especialización. Una vez que cuenta con la carta de aprobación de examen nacional de aspirante a residencia médica, tiene que acudir a una institución receptora de médicos residentes, pública o privada, y esperar a que sea aceptado para realizar su adiestramiento. Cuando es aceptado, el médico residente deberá regirse por las disposiciones jurídicas aplicables como profesional en formación. De igual forma, deberá someterse a la normatividad institucional de la sede que lo acepta6,7, a las disposiciones de la norma oficial mexicana para residencias médicas8, así como a los programas operativos y académicos avalados por la institución universitaria de su sede9.
El médico residente al ingresar a la institución en salud obtiene una beca mensual de 770 dólares como residente en su primer año. Cada año académico el sueldo aumenta significativamente en 76 dólares, es decir un residente de segundo año gana 846 dólares mensuales y así sucesivamente. Cabe mencionar que el discurso oficial revela que el sistema de salud mexicano gasta 77 millones de dólares anuales solamente en sueldos para médicos residentes10. Esta cantidad de dinero debería alcanzar para pagar a 9.000 residentes, los cuales no existen. El último censo de médicos residentes es de 8.000 en 495 cursos de especialización en 89 sedes hospitalarias. La pregunta es evidente, ¿dónde está invertido el dinero restante del presupuesto?
Los sueldos de los médicos residentes están avalados y homogenizados a nivel nacional desde 2001. Ello se debe a un grupo contestatario de médicos residentes, disconformes al conocer los estratosféricos aumentos de sueldo mensual que se autoaprobaron los directivos del Instituto Mexicano del Seguro Social y del incumplimiento de acuerdos pactados en el año 2000 entre médicos residentes, este instituto y el sindicato. Los acuerdos de este pacto incluían alimentos saludables en la dieta, lugares para descanso y lectura dentro de las jornadas de guardia médica, uniformes y zapatos, pago por riesgo de infecto-contagiosidad o emanación radioactiva y acceso a bibliotecas virtuales11. Sin embargo, después de más de 10 años de esa lucha, los médicos residentes continúan hacinados en sus habitaciones de hospital y su dieta sigue siendo inadecuada, puesto que los horarios de comida son incompatibles con su jornada académica y formativa, sin tener un lugar físico donde se les procure alimentos sanos fuera de los horarios del comedor en el hospital. Esta situación infringe de por sí la normativa laboral jurídica en beneficio del trabajador. Empresas automovilísticas como Ford12 procuran alimentos sanos, de buen sabor y nutritivos a sus empleados en las plantas armadoras. Si el trabajador no puede acudir por cuestiones laborales al horario del comedor, tiene la oportunidad de acudir por un refrigerio que está disponible las 24 horas del día. Entonces, ¿por qué no tomarlo como ejemplo?
El médico residente labora más de 24 horas al día con personas que sienten y sufren. ¿Por qué no procurarle una dieta en mejores condiciones? Pareciera que la satisfacción laboral del médico residente en las instituciones de salud no tiene prioridad, dado que una mala dieta en un trabajador genera baja productividad y consecuencias a largo plazo en su salud13. El médico residente ocupa un lugar muy importante en el mecanismo asistencial del sistema de salud mexicano. Aspecto que no han vislumbrado las instituciones en salud, ni mucho menos las universitarias.
Siguiendo en la misma línea, la práctica clínica de los médicos residentes muchas veces no es supervisada ni retroalimentada10. La razón es que estos controles de calidad formativa exceden el número de residentes en relación al número de profesores titulares y adjuntos. Además, las instituciones universitarias y de salud no tienen una articulación operativa y financiera para llevar a cabo controles formativos básicos. Sólo exponen los resultados de supervisión a partir de exámenes de aprendizaje, dejando a un lado la formación integral del médico residente. En este contexto, debemos cuestionar si todos los profesores de las especialidades médicas tienen la capacidad y las herramientas didácticas para la enseñanza. Asimismo, debemos discutir si las unidades receptoras de residentes cuentan con los espacios físicos, aulas, auditorios, computadoras, red de internet, casilleros. Para qué decir, si cuentan con personal capacitado y certificado para impartir las materias de la especialidad.
Aunado a lo anterior, las guardias complementarias –así llamadas para no crear alarma social- siguen siendo cada tercer día (A, B, C), con un horario de entrada a las 16 pm y salida a las 7 am, de lunes a viernes. Los días festivos y fines de semana estas guardias son de 24 horas continuadas, de 8 am a 8 am. Esta situación convierte al médico residente en una suerte de esclavo de las instituciones de salud, al cual se le ha domesticado su imaginario del deber ser a costa de su propia salud (“la medicina con hambre y fatiga se aprende”). Es importante mencionar que la jornada laboral debe tener un límite máximo, el que se debe determinar por la capacidad física del trabajador (fuerza de trabajo), y por el hecho de que el trabajador necesita una parte del tiempo para satisfacer sus necesidades espirituales, personales y sociales14.
En cuanto al aprendizaje mismo, lo encontramos repleto de relaciones de poder dentro de un “currículo oculto”. En ocasiones, este es aprovechado por los médicos en formación de más rango (residentes de segundo, tercero o cuarto año, entre otros) o por médicos adscritos a los servicios. Aquí convergen aspectos informales respecto a la formación académico-científica, entre ellos abusos laborales como el acoso sexual, acoso laboral, discriminación sexual, despotismo (no se le puede dirigir la palabra a un residente superior en rango ni mucho menos al médico de base, nunca se debe cuestionar una orden), castigos físicos (guardias de castigo), castigos económicos (comprar alimentos para todo el servicio), injurias y otros15. La vida es un aspecto trascendental en el proceso formativo y académico de un profesional que se mezcla con las relaciones de poder, las que terminarán influyendo en la práctica clínica diaria. Así, el resultado es que tenemos médicos especialistas o subespecialistas que en su relación médico-paciente terminan por ofrecer despotismo, apropiación del cuerpo, desvanecimiento de la otredad, desvirtuación del individuo en su padecer, y que se erigen como creadores y reproductores de verdades absolutas.
Estas relaciones de poder están implícitas en el acto y el ejercicio médico, pero humillar y amenazar al aprendiz es un arte milenario16. Es abusar de los más débiles en conocimiento con afirmaciones menospreciativas del tipo “mira allá abajo a la que vende comida, le sirves más a ella que a mí. ¡Retírate de este servicio y no regreses jamás!”. A parte del hecho de que nadie nace sabiendo todo, la indignación en este tipo de conductas es reforzada por los organismos internos de las instituciones de salud y universidades. Si alguien osa quejarse ante este tipo de vejaciones, estos organismos las dictaminan como casos aislados, la baja a la residencia por humillación es inapelable y proponen como solución al reclamante que presente nuevamente el examen de aspirante a residencia médica17. Nuestras autoridades viven siendo incuestionables y los médicos residentes no tienen un órgano colegiado que los respalde ante estas situaciones de abuso de poder.
Continuando con el abuso de poder, los médicos residentes están expuestos a jornadas laborales de más de 80 horas a la semana, lo que genera depresión y ansiedad18,19, síndrome de Burnout20,21, relaciones interpersonales inadecuadas entre coetáneos y reproducción social de la cultura de poder de la especialización22. También se ha encontrado asociación con uso de drogas médicas como analgésicos narcóticos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas/estimulantes, al igual que drogas no médicas como marihuana y cocaína, sumado al alto consumo de alcohol23. Un aspecto no menor es el aumento de errores en la interpretación de resultados médicos, así como técnicos asistenciales, secundarios a un importante deterioro de la capacidad psicomotriz24,25,26. Estos errores médicos generados por privación del sueño, conllevan a una mala evolución del paciente27 u otros desenlaces más adversos. Podríamos continuar con la cascada de consecuencias físicas y psicológicas producidas por la residencia médica en el especialista en formación. Éste, al final de su formación académico-científica, reproducirá una conducta asistencial repleta de trastornos emocionales y de poder, donde la relación médico-paciente quedará completamente deshumanizada y condenada por esta vorágine de la deformación de los recursos humanos de salud.
Conclusión
A todos los médicos residentes se les debe formar y capacitar en ambientes saludables, en instituciones de salud que realmente sean supervisadas por las universidades, que no sólo regalen su aval. Estos médicos residentes necesitan:- Jornadas laborables no tan extenuantes. El primer caso en México en reducción de horas en jornada médica para residentes está en el estado de Aguascalientes. Esta es una apuesta innovadora y vanguardista en educación, apoyada por el secretario de salud de ese estado al igual que por el gobernador28. Con ello se pretende mejorar la calidad de atención médica.
- Mejorar su ingreso económico, el que es de 9.000 dólares anuales.
- Reformar alternativas saludables, de calidad y buen sabor en la dieta, considerando que los horarios del médico residente son variados.
- Aumentar la calidad y cantidad de sus uniformes.
- Otorgar un servicio de psicología o terapia grupal/individual bimestralmente.
- Procurar que el ambiente laboral donde se rige el poder (currículo oculto), como conocimiento implícito en los años de residencia, sea en comunicación bilateral y no unilateral.
- Aumentar el número de profesores titulares y adjuntos en las sedes hospitalarias, así como su capacitación constante.
- Fomentar la participación de médicos residentes en un organismo autónomo independiente, que vele por los intereses en común de todo el colectivo, por ejemplo Médicos Residentes de México. Los médicos residentes son una realidad y una fortaleza que no debe desvanecerse.
Agradecimientos
† Carlos Fonseca Hernández, en memoria de un libre y digno intelectual de la equidad de género y los derechos humanos. A cada uno de los médicos residentes de México y América Latina.Notas
Declaración de conflictos de intereses
Los autores han completado el formulario de declaración de conflictos de intereses del ICMJE traducido al castellano por Medwave, y declaran no haber recibido financiamiento para la realización de la investigación; no tener relaciones financieras con organizaciones que podrían tener intereses en el artículo publicado, en los últimos tres años; y no tener otras relaciones o actividades que podrían influir sobre el artículo publicado. El formulario puede ser solicitado contactando al autor responsable.Referencias
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jueves, 12 de septiembre de 2013
Controversias en Nefropatía Crónica
Controversias en Nefropatía crónica
En esta nueva publicación del BMJ se hace una nueva revisón de la definición y clasificación de la nefropatía crónica que surgió en 2002 y que fué modificada en 2012, basada sobre pruebas de laboratorio. Dicha revisión se fundamentó en que identificar tempranamente la nefropatía crónica demoraría la progresión hacia la insuficiencia renal y podría prevenir las enfermedades asociadas.
Dres. Moynihan R, Glassock R, Doust j
http://www.bmj.com/content/347/bmj.f4298
En esta nueva publicación del BMJ se hace una nueva revisón de la definición y clasificación de la nefropatía crónica que surgió en 2002 y que fué modificada en 2012, basada sobre pruebas de laboratorio. Dicha revisión se fundamentó en que identificar tempranamente la nefropatía crónica demoraría la progresión hacia la insuficiencia renal y podría prevenir las enfermedades asociadas.
Dres. Moynihan R, Glassock R, Doust j
http://www.bmj.com/content/347/bmj.f4298
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Canadá: la dimensión de la infamia
Como que la historia se sigue repitiendo... por ello les transcribo este artículo publicado en Argenpress.
Mario R. Fenández (especial para ARGENPRESS.info)
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Canadá: La dimensión de la infamia, experimentos en niños…
Nadie mejor que los aborígenes canadienses sabe su historia de sufrimientos y opresión; el resto de la población de este país la ignora con la ayuda de la falsimedia que se ocupa activamente de ocultarla y distorsionarla. Pero incluso así de vez en cuando algún episodio de esa historia se hace público, escapa la contención de la falsimedia. Unas semanas atrás se publicó, por corto tiempo, una noticia que demuestra el calibre del genocidio de las clases dominantes de este país contra los aborígenes o Primeras Naciones como ellos mismos se llaman organizados.
Ian Mosby, un posdoctorado en la Universidad de Guelph en la provincia de Ontario, estudiante de historia nutricional descubrió que los niños y niñas aborígenes de la tribu Mi’kmaq en la Escuela Internado de Shubenacadie (provincia de Nova Scotia o Shubenacadie Indian Residential School) fueron sometidos desde 1942 a 1952 a un experimento por el que niños de esa Escuelas Internado fueron negados de vitamina C, y de atención medica en caso de que esta deficiencia -artificial y premeditadamente creada, fuese descubierta para no “arruinar” el experimento. Estos experimentos fueron llevados a cabo por científicos del Gobierno Federal de aquella época y aplicado en seis de las 80 Escuelas Internado para niños y niñas aborígenes canadienses que existieron entre 1840 y 1996. Estas escuelas fueron instrumentos de genocidio cultural y humano; por ellas pasaron más de 150.000 pequeños, vulnerables, administrada por supuestamente “piadosos religiosos” mayormente católicos y anglicanos. Estas escuelas fueron usadas para todo tipo de abusos de poder contra los indefensos niños aborígenes -sometidos a terribles abusos físicos, sexuales, sicológicos, esterilización, asesinatos, y como ahora vemos a experimentación genocida. Todo, ahora documentado testimonialmente y aceptado por el Gobierno Federal de Canadá en la legislación de la Comisión de Reconciliación y Verdad.
El experimento sobre nutrición no es sino parte de todo este abuso y no puede realmente sorprendernos pero si puede ayudarnos a visualizar la dimensión del crimen que sufrieron los aborígenes canadienses siendo niños. El documento que descubriera Mosby data de 1954, fue salido del Departamento Nacional de Salud y Bienestar firmado por los científicos G.F. Ogilvie y L.B. Pett bajo el titulo “Un estudio a largo plazo de suplemento de Acido Ascórbico” experimento con los niños del Internado de Shubenacadie. Los dos investigadores documentan específicamente las deficiencias de vitamina C que causaron a una mitad de los niños participantes, como parte de su proyecto, y que provocarían varias enfermedades en estos -incluida enfermedad de las encías o periodontal. La otra mitad de los niños reciben suplemento de vitamina C. El estudio continuo por cuatro años. Mosby señala que la correspondencia entre los dos investigadores y autoridades en otras escuelas comprueba que los científicos querían asegurarse que los niños no recibieran tratamiento médico alguno y que no se interfiriera con sus dietas, por ejemplo suplementándolas para beneficio de los niños. El experimento no ayudó a elucidar nada, los resultados eran esperados, simplemente los niños afectados sufrieron las consecuencias de la privación de vitamina C y pagaron por ello.
Experimentos con seres humanos inevitablemente nos recuerdan la Fundación Rockefeller y su proyecto de Eugenesia, llevado a la práctica en la Alemania nazi con seres humanos presos en los campos de concentración. Pareciera que es una historia del pasado. Pienso que tenemos como aceptado que estos errores del pasado no han de repetirse, que existen parámetros éticos de conducta científica que aplican. Pero la Ciencia y la Tecnología no siempre funcionan en forma ética. Los ejemplos de experimentación con seres humanos abundan, en especial con poblaciones empobrecidas; mucha gente pobre está siendo usada en experimentos médicos en forma abierta y hasta supuestamente legal. En Estados Unidos quienes no pueden pagar un seguro de salud muchas veces aceptan participar usando drogas experimentales de corporaciones farmacéuticas porque son gratis, y al menos son un tratamiento frente a la opción de no recibir tratamiento alguno.
El hijo de Lionel Pett, uno de los científicos responsable del experimento con los niños aborígenes, fue entrevistado por el periódico Toronto Star acerca de la conducta de su padre, y defendió su reputación diciendo que su padre solo “estaba tratando de hacer un buen trabajo” y asegurándose de entender los efectos de las vitaminas y minerales, garantizando a los canadienses mejor salud en tiempos de privaciones como la guerra y la pos-guerra, aunque para esto usara niños y niñas aborígenes prácticamente “prisioneros” en las Escuelas Internado. Niños que por ser menores de edad no podrían haber consentido a que se experimentara con ellos, niños cuyos padres tampoco consintieron -pues ni se enteraron de que los experimentos existían, miembros -menores y adultos de una sociedad que no los consideraba tales, parias en su propia tierra.
Ayer y hoy se continúan; semanas atrás la familia de Brian Sinclair presentó una demanda a la corte judicial por violación de los derechos elementales de Sinclair, aborigen, quien falleció en septiembre del 2008 en la sala de emergencia del hospital “Health Sciences Centre” de la ciudad de Winnipeg, Canadá, resultado de no haber sido atendido por una infección que podría haber sido curada en media hora con una receta de antibióticos. Sinclair esperó 34 horas en la Emergencia del hospital -más de 150 pacientes fueron atendidos pero el murió esperando. Las filmaciones de la sala de espera del hospital nos muestran a Sinclair -en silla de ruedas pues había perdido sus dos piernas por congelamiento el año 2007 en una noche de invierno durmiendo a la intemperie en la escalera de entrada de una iglesia- pacientemente esperando que lo atendieran.
Loa aborígenes canadienses son hoy el 4,3 por ciento de la población -1 millón 400 mil personas, que sufre el doble de mortalidad infantil que el resto de la población, cinco veces más Diabetes y seis veces más Hepatitis C que el resto de los canadienses. De los 30.000 niños bajo el cuidado del gobierno de Canadá la mitad son niños aborígenes, esto en gran parte debido al nivel de empobrecimiento de las reservas y de la población aborigen en las ciudades. Hasta la fecha y desde finales de los años 60 contando solamente los casos reportados hay 582 mujeres aborígenes desaparecidas o asesinadas. El 90 por ciento de las 70 mujeres aborígenes desaparecidos o asesinadas en la provincia de Ontario eran madres.
Todos los aborígenes canadienses sufren discriminación y opresión pero no todos quedan atrapados en estas; un número importante de aborígenes canadienses se desarrolla, crece y funciona y ha adquirido herramientas educativas y laborales que les permite avanzar y ver el futuro con esperanza. Esperanza que transmiten a sus hijos que a su vez se sienten con capacidades de avanzar más allá que sus padres y así lo hacen.
La eterna pregunta, interesante que sea de hecho “la pregunta,” es acaso cual imperio -el español o el anglosajón, ha sido más destructivo y criminal con los pueblos aborígenes del continente. En verdad los poderes occidentales todos -pese a sus mentados avances civilizatorios, han sido arrogantes, en extremo ambiciosos, absolutistas en lo ético y en lo ideológico, faltos de honor en la palabra verbal y escrita, y capaces de un nivel de criminalidad que debería espantarnos por el resto de los tiempos. Si es cierto que el imperio español bautizaba a los aborígenes, lo hacía en idioma español sabiendo que estos no lo hablaban y generalmente como rito previo a ejecutarlos. Con el tiempo es cierto que los españoles se mezclaron más con los aborígenes sobrevivientes, pero esto puede haber bien sido resultado de la forma de conquista que de una percepción diferente hacia los aborígenes. Los anglosajones en Norteamérica, en especial los protestantes ingleses, no hacían concesión alguna con respecto a su perspectiva de los aborígenes, vistos solamente como parte de la flora y de la fauna del lugar, y por ello implementaban sin problemas su plan de arrasarlos como se arrasan los árboles para abrir la tierra al cultivo.
El trato en los Internados de niños y niñas aborígenes no fue sino una estrategia para implementar métodos efectivos en borrarles su cultura y su historia, para implantarles por la fuerza el concepto occidental del mundo y de la vida, y fue visto por aquellos religiosos oradores, y adoradores de dios, como una tarea valida, mas aun “abnegada,” y digna de implementar. Todos nosotros, representantes de alguna forma de occidente, de sus valores o desvalores, de su moralidad inmoral, no nos queda más que disculparnos con modestia y honestidad tanto como sea necesario por los crímenes de nuestros antepasados porque de ellos, sin planearlo, nos hemos beneficiado. Y extender nuestra modestia y nuestra posición penitente a todos los pueblos pobres del mundo que nos observan con ojos despavoridos aterrorizados por las infamias que en el nombre de nuestra “civilización” podemos todavía hoy cometer.
Ian Mosby, un posdoctorado en la Universidad de Guelph en la provincia de Ontario, estudiante de historia nutricional descubrió que los niños y niñas aborígenes de la tribu Mi’kmaq en la Escuela Internado de Shubenacadie (provincia de Nova Scotia o Shubenacadie Indian Residential School) fueron sometidos desde 1942 a 1952 a un experimento por el que niños de esa Escuelas Internado fueron negados de vitamina C, y de atención medica en caso de que esta deficiencia -artificial y premeditadamente creada, fuese descubierta para no “arruinar” el experimento. Estos experimentos fueron llevados a cabo por científicos del Gobierno Federal de aquella época y aplicado en seis de las 80 Escuelas Internado para niños y niñas aborígenes canadienses que existieron entre 1840 y 1996. Estas escuelas fueron instrumentos de genocidio cultural y humano; por ellas pasaron más de 150.000 pequeños, vulnerables, administrada por supuestamente “piadosos religiosos” mayormente católicos y anglicanos. Estas escuelas fueron usadas para todo tipo de abusos de poder contra los indefensos niños aborígenes -sometidos a terribles abusos físicos, sexuales, sicológicos, esterilización, asesinatos, y como ahora vemos a experimentación genocida. Todo, ahora documentado testimonialmente y aceptado por el Gobierno Federal de Canadá en la legislación de la Comisión de Reconciliación y Verdad.
El experimento sobre nutrición no es sino parte de todo este abuso y no puede realmente sorprendernos pero si puede ayudarnos a visualizar la dimensión del crimen que sufrieron los aborígenes canadienses siendo niños. El documento que descubriera Mosby data de 1954, fue salido del Departamento Nacional de Salud y Bienestar firmado por los científicos G.F. Ogilvie y L.B. Pett bajo el titulo “Un estudio a largo plazo de suplemento de Acido Ascórbico” experimento con los niños del Internado de Shubenacadie. Los dos investigadores documentan específicamente las deficiencias de vitamina C que causaron a una mitad de los niños participantes, como parte de su proyecto, y que provocarían varias enfermedades en estos -incluida enfermedad de las encías o periodontal. La otra mitad de los niños reciben suplemento de vitamina C. El estudio continuo por cuatro años. Mosby señala que la correspondencia entre los dos investigadores y autoridades en otras escuelas comprueba que los científicos querían asegurarse que los niños no recibieran tratamiento médico alguno y que no se interfiriera con sus dietas, por ejemplo suplementándolas para beneficio de los niños. El experimento no ayudó a elucidar nada, los resultados eran esperados, simplemente los niños afectados sufrieron las consecuencias de la privación de vitamina C y pagaron por ello.
Experimentos con seres humanos inevitablemente nos recuerdan la Fundación Rockefeller y su proyecto de Eugenesia, llevado a la práctica en la Alemania nazi con seres humanos presos en los campos de concentración. Pareciera que es una historia del pasado. Pienso que tenemos como aceptado que estos errores del pasado no han de repetirse, que existen parámetros éticos de conducta científica que aplican. Pero la Ciencia y la Tecnología no siempre funcionan en forma ética. Los ejemplos de experimentación con seres humanos abundan, en especial con poblaciones empobrecidas; mucha gente pobre está siendo usada en experimentos médicos en forma abierta y hasta supuestamente legal. En Estados Unidos quienes no pueden pagar un seguro de salud muchas veces aceptan participar usando drogas experimentales de corporaciones farmacéuticas porque son gratis, y al menos son un tratamiento frente a la opción de no recibir tratamiento alguno.
El hijo de Lionel Pett, uno de los científicos responsable del experimento con los niños aborígenes, fue entrevistado por el periódico Toronto Star acerca de la conducta de su padre, y defendió su reputación diciendo que su padre solo “estaba tratando de hacer un buen trabajo” y asegurándose de entender los efectos de las vitaminas y minerales, garantizando a los canadienses mejor salud en tiempos de privaciones como la guerra y la pos-guerra, aunque para esto usara niños y niñas aborígenes prácticamente “prisioneros” en las Escuelas Internado. Niños que por ser menores de edad no podrían haber consentido a que se experimentara con ellos, niños cuyos padres tampoco consintieron -pues ni se enteraron de que los experimentos existían, miembros -menores y adultos de una sociedad que no los consideraba tales, parias en su propia tierra.
Ayer y hoy se continúan; semanas atrás la familia de Brian Sinclair presentó una demanda a la corte judicial por violación de los derechos elementales de Sinclair, aborigen, quien falleció en septiembre del 2008 en la sala de emergencia del hospital “Health Sciences Centre” de la ciudad de Winnipeg, Canadá, resultado de no haber sido atendido por una infección que podría haber sido curada en media hora con una receta de antibióticos. Sinclair esperó 34 horas en la Emergencia del hospital -más de 150 pacientes fueron atendidos pero el murió esperando. Las filmaciones de la sala de espera del hospital nos muestran a Sinclair -en silla de ruedas pues había perdido sus dos piernas por congelamiento el año 2007 en una noche de invierno durmiendo a la intemperie en la escalera de entrada de una iglesia- pacientemente esperando que lo atendieran.
Loa aborígenes canadienses son hoy el 4,3 por ciento de la población -1 millón 400 mil personas, que sufre el doble de mortalidad infantil que el resto de la población, cinco veces más Diabetes y seis veces más Hepatitis C que el resto de los canadienses. De los 30.000 niños bajo el cuidado del gobierno de Canadá la mitad son niños aborígenes, esto en gran parte debido al nivel de empobrecimiento de las reservas y de la población aborigen en las ciudades. Hasta la fecha y desde finales de los años 60 contando solamente los casos reportados hay 582 mujeres aborígenes desaparecidas o asesinadas. El 90 por ciento de las 70 mujeres aborígenes desaparecidos o asesinadas en la provincia de Ontario eran madres.
Todos los aborígenes canadienses sufren discriminación y opresión pero no todos quedan atrapados en estas; un número importante de aborígenes canadienses se desarrolla, crece y funciona y ha adquirido herramientas educativas y laborales que les permite avanzar y ver el futuro con esperanza. Esperanza que transmiten a sus hijos que a su vez se sienten con capacidades de avanzar más allá que sus padres y así lo hacen.
La eterna pregunta, interesante que sea de hecho “la pregunta,” es acaso cual imperio -el español o el anglosajón, ha sido más destructivo y criminal con los pueblos aborígenes del continente. En verdad los poderes occidentales todos -pese a sus mentados avances civilizatorios, han sido arrogantes, en extremo ambiciosos, absolutistas en lo ético y en lo ideológico, faltos de honor en la palabra verbal y escrita, y capaces de un nivel de criminalidad que debería espantarnos por el resto de los tiempos. Si es cierto que el imperio español bautizaba a los aborígenes, lo hacía en idioma español sabiendo que estos no lo hablaban y generalmente como rito previo a ejecutarlos. Con el tiempo es cierto que los españoles se mezclaron más con los aborígenes sobrevivientes, pero esto puede haber bien sido resultado de la forma de conquista que de una percepción diferente hacia los aborígenes. Los anglosajones en Norteamérica, en especial los protestantes ingleses, no hacían concesión alguna con respecto a su perspectiva de los aborígenes, vistos solamente como parte de la flora y de la fauna del lugar, y por ello implementaban sin problemas su plan de arrasarlos como se arrasan los árboles para abrir la tierra al cultivo.
El trato en los Internados de niños y niñas aborígenes no fue sino una estrategia para implementar métodos efectivos en borrarles su cultura y su historia, para implantarles por la fuerza el concepto occidental del mundo y de la vida, y fue visto por aquellos religiosos oradores, y adoradores de dios, como una tarea valida, mas aun “abnegada,” y digna de implementar. Todos nosotros, representantes de alguna forma de occidente, de sus valores o desvalores, de su moralidad inmoral, no nos queda más que disculparnos con modestia y honestidad tanto como sea necesario por los crímenes de nuestros antepasados porque de ellos, sin planearlo, nos hemos beneficiado. Y extender nuestra modestia y nuestra posición penitente a todos los pueblos pobres del mundo que nos observan con ojos despavoridos aterrorizados por las infamias que en el nombre de nuestra “civilización” podemos todavía hoy cometer.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Tratamiento con estatinas y control glicémico
Estatinas y control glicémico
Abstract
Objective:
Randomised controlled trials (RCTs) indicate that statin therapy has cardiovascular benefit among patients with type 2 diabetes. Recently, statins were reported to increase risk of diabetes by 9%. The aim was to investigate by a meta-analysis whether statins deteriorate glycaemic control in type 2 diabetes.
Methods:
Medline, EMBASE and Cochrane Central Register of Controlled Trials from 1966 to 2012 were searched for RCTs of statins. Included were only trials with type 2 diabetes. Main outcome measures: The I(2) statistic was used to measure heterogeneity between trials and calculated mean differences for glycaemic parameters with random-effect meta-analysis. Results: 26 eligible studies were identified with 3232 participants. Statin therapy had no remarkable influence on HbA1c (WMD 0.04%, 95% CI -0.08 to 0.16, I² = 45.7%, n = 3070), FPG (2.25 mg/dl, 95% CI -3.50 to 7.99, I² = 46%, n = 1176), BMI, fasting insulin or HOMA-IR. However, subgroup analysis showed significant, detrimental effect of atorvastatin on HbA1c, whereas simvastatin presented an ameliorative effect. Meta-regression presented that neither baseline age nor relative reduction in LDL-cholesterol concentrations accounted for residual heterogeneity.
Conclusion:
Statin therapy showed non-significant effect on glycaemic control in type 2 diabetes. Statin therapy need not change among them with moderate or high cardiovascular risk or existing cardiovascular disease.
Abstract
Objective:
Randomised controlled trials (RCTs) indicate that statin therapy has cardiovascular benefit among patients with type 2 diabetes. Recently, statins were reported to increase risk of diabetes by 9%. The aim was to investigate by a meta-analysis whether statins deteriorate glycaemic control in type 2 diabetes.
Methods:
Medline, EMBASE and Cochrane Central Register of Controlled Trials from 1966 to 2012 were searched for RCTs of statins. Included were only trials with type 2 diabetes. Main outcome measures: The I(2) statistic was used to measure heterogeneity between trials and calculated mean differences for glycaemic parameters with random-effect meta-analysis. Results: 26 eligible studies were identified with 3232 participants. Statin therapy had no remarkable influence on HbA1c (WMD 0.04%, 95% CI -0.08 to 0.16, I² = 45.7%, n = 3070), FPG (2.25 mg/dl, 95% CI -3.50 to 7.99, I² = 46%, n = 1176), BMI, fasting insulin or HOMA-IR. However, subgroup analysis showed significant, detrimental effect of atorvastatin on HbA1c, whereas simvastatin presented an ameliorative effect. Meta-regression presented that neither baseline age nor relative reduction in LDL-cholesterol concentrations accounted for residual heterogeneity.
Conclusion:
Statin therapy showed non-significant effect on glycaemic control in type 2 diabetes. Statin therapy need not change among them with moderate or high cardiovascular risk or existing cardiovascular disease.
Bibliografía:
- Zhou Y, Yuan Y, Cai RR, et al. Statin therapy on glycaemic control in type 2 diabetes: a meta-analysis. [Journal Article]. Expert Opin Pharmacother 2013 Aug; 14(12):1575-84.
Etiquetas:
Cardiología. Medicina Interna
jueves, 15 de agosto de 2013
Sobre nuestros hijos
" El mejor legado que podemos dejar en herencia a nuestros hijos son los bienes intangibles"
Jesús Blanquet, pedagogo
lunes, 12 de agosto de 2013
Sobre Cantinflas
A los 100 años del natalicio de Mario Moreno " Cantinflas" les quiero compartir una de sus reflexiones:
" Algo malo debe de tener el trabajo, o los ricos ya lo habrian acaparado"
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