| |||
Este es un blog desde la ciudad de Antigua Guatemala en Guatemala, Centro América, orientado a la Medicina Interna, Gerontología, Geriatría y Medicina Preventiva y con algunas reflexiones sobre la vida que creo puedan ser relevantes.
jueves, 17 de noviembre de 2016
Nuestro increíble ego cómo médicos
viernes, 11 de noviembre de 2016
Efectos adversos de los inhibidores de la bomba de protones
Efectos adversos de los inhibidores de bomba de
protones
La evidencia dsiponible sugiere que el uso IBP se asocia con un mayor riesgo de enfermedad renal aguda y crónica, Nefritis intersticial, Hipomagnesemia, infección por C. difficile, Neumonías adquiridas en la comunidad, fracturas osteoporóticas y riesgo de demencia
Por lo tanto al prescribir estas drogas se debe de tener clara la indicación, el
tiempo de uso, si se puede optar por una terapia intermitente y sobre todo
tener presente que aún con los problemas los beneficios pueden superar a
los efectos adversos. Además se debe discutir on los pacientes los riesgos de
dicha terapia.
Bibliografía:1.- Lazarus B, Chen Y, Wilson FP, et al. Proton pump inhibitor use and the risk of chronic
kidney disease. JAMA Intern Med 2016;176:238-46.
2.- Antoniou T, et al. Proton pump inhibitors and the risk of acute kidney injury in older
patients: a population-based cohort study. cmajo April 16, 2015 vol. 3 no. 3.- FDA Drug
Safety Communication. Possible increased risk of fractures of the hip, wrist, and spine with
the use of proton pump inhibitors. Washington, DC: US. Food and Drug Administration;
2011. Accesible en: http://www.fda.gov/Drugs/DrugSafety/ucm213206.htm.
4.- Administration TG. Risk of hypomagnesaemia with proton pump inhibitors. Medicines
Safety Update Vol 2, Number 3. Australian Prescriber 2011;34:81. Accesible en:
https://www.tga.gov.au/publicationissue/medicines-safety-update-vol-2-no-3-june-2011
5.- Park CH, Kim EH, Roh YH, et al. The association between the use of proton pump
inhibitors and the risk of hypomagnesemia: A systematic review and meta-analysis. PLoS
One 2014;9:e112558. DOI: 10.1371/ journal.pone.01125586.- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Riesgo de
hipomagnesemia asociado a los medicamentos inhibidores de la bomba de protones (IBP).
Ref. MUH (FV), 27/2011. Accesible en:
http://www.aemps.gob.es/informa/notasInformativas/medicamentosUsoHumano/seguri
dad/2011/docs/NI-MUH_27-2011.pdf. [visitado 23/12/15]
7.- FDA Drug Safety Communication. Possible increased risk of fractures of the hip, wrist,
and spine with the use of proton pump inhibitors. Washington, DC: US. Food and Drug
Administration; 2011. Accesible en:
http://www.fda.gov/Drugs/DrugSafety/ucm213206.htm
8.- Gulmez SE, Holm A, Frederiksen H, et al. Use of proton pump inhibitors and the risk of
community-acquired pneumonia - A populationbased case-control study. Arch Intern Med
2007;167:950-5. DOI:10.1001/archinte.167.9.950
9.- Sarkar M, Hennessy S, Yang Y-X. Proton-pump inhibitor use and the risk for
community-acquired pneumonia. Ann Intern Med
2008;149:391-8.
10.- Johnstone J, Nerenberg K, Loeb M. Meta-analysis: proton pump inhibitor use and the
risk of community-acquired pneumonia. Aliment Pharmacol Ther 2010;31:1165-77. DOI:
10.1111/j.1365-2036.2010.04284.x
11.- Giuliano C, Wilhelm SM, Kale-Pradhan PB. Are proton pump inhibitors associated with
the development of community-acquired pneumonia? A meta-analysis. Expert Rev Clin
Pharmacol 2012;5:337-45. DOI: 10.1586/ecp.12.20
12.- Curr Opin Pulm Med 2014, 20:215–224
13.- Arguedas Quezada JA. El riesgo de infecciones asociado al uso de inhibidores de la
bomba de protones. No 142. www.ampmd.com. Marzo 2013
14.- Arguedas Quezada JA. El riesgo de demencia y de enfermedad renal crónica asociados
al uso prolongado de los inhibidores de la bomba de protones. Actualización en
farmacoterápia. No 186. www.ampmd.com. Nov
protones
La evidencia dsiponible sugiere que el uso IBP se asocia con un mayor riesgo de enfermedad renal aguda y crónica, Nefritis intersticial, Hipomagnesemia, infección por C. difficile, Neumonías adquiridas en la comunidad, fracturas osteoporóticas y riesgo de demencia
Por lo tanto al prescribir estas drogas se debe de tener clara la indicación, el
tiempo de uso, si se puede optar por una terapia intermitente y sobre todo
tener presente que aún con los problemas los beneficios pueden superar a
los efectos adversos. Además se debe discutir on los pacientes los riesgos de
dicha terapia.
Bibliografía:1.- Lazarus B, Chen Y, Wilson FP, et al. Proton pump inhibitor use and the risk of chronic
kidney disease. JAMA Intern Med 2016;176:238-46.
2.- Antoniou T, et al. Proton pump inhibitors and the risk of acute kidney injury in older
patients: a population-based cohort study. cmajo April 16, 2015 vol. 3 no. 3.- FDA Drug
Safety Communication. Possible increased risk of fractures of the hip, wrist, and spine with
the use of proton pump inhibitors. Washington, DC: US. Food and Drug Administration;
2011. Accesible en: http://www.fda.gov/Drugs/DrugSafety/ucm213206.htm.
4.- Administration TG. Risk of hypomagnesaemia with proton pump inhibitors. Medicines
Safety Update Vol 2, Number 3. Australian Prescriber 2011;34:81. Accesible en:
https://www.tga.gov.au/publicationissue/medicines-safety-update-vol-2-no-3-june-2011
5.- Park CH, Kim EH, Roh YH, et al. The association between the use of proton pump
inhibitors and the risk of hypomagnesemia: A systematic review and meta-analysis. PLoS
One 2014;9:e112558. DOI: 10.1371/ journal.pone.01125586.- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Riesgo de
hipomagnesemia asociado a los medicamentos inhibidores de la bomba de protones (IBP).
Ref. MUH (FV), 27/2011. Accesible en:
http://www.aemps.gob.es/informa/notasInformativas/medicamentosUsoHumano/seguri
dad/2011/docs/NI-MUH_27-2011.pdf. [visitado 23/12/15]
7.- FDA Drug Safety Communication. Possible increased risk of fractures of the hip, wrist,
and spine with the use of proton pump inhibitors. Washington, DC: US. Food and Drug
Administration; 2011. Accesible en:
http://www.fda.gov/Drugs/DrugSafety/ucm213206.htm
8.- Gulmez SE, Holm A, Frederiksen H, et al. Use of proton pump inhibitors and the risk of
community-acquired pneumonia - A populationbased case-control study. Arch Intern Med
2007;167:950-5. DOI:10.1001/archinte.167.9.950
9.- Sarkar M, Hennessy S, Yang Y-X. Proton-pump inhibitor use and the risk for
community-acquired pneumonia. Ann Intern Med
2008;149:391-8.
10.- Johnstone J, Nerenberg K, Loeb M. Meta-analysis: proton pump inhibitor use and the
risk of community-acquired pneumonia. Aliment Pharmacol Ther 2010;31:1165-77. DOI:
10.1111/j.1365-2036.2010.04284.x
11.- Giuliano C, Wilhelm SM, Kale-Pradhan PB. Are proton pump inhibitors associated with
the development of community-acquired pneumonia? A meta-analysis. Expert Rev Clin
Pharmacol 2012;5:337-45. DOI: 10.1586/ecp.12.20
12.- Curr Opin Pulm Med 2014, 20:215–224
13.- Arguedas Quezada JA. El riesgo de infecciones asociado al uso de inhibidores de la
bomba de protones. No 142. www.ampmd.com. Marzo 2013
14.- Arguedas Quezada JA. El riesgo de demencia y de enfermedad renal crónica asociados
al uso prolongado de los inhibidores de la bomba de protones. Actualización en
farmacoterápia. No 186. www.ampmd.com. Nov
lunes, 7 de noviembre de 2016
Los médicos y la iatrogenia
Los médicos son la
tercera causa de muerte en los Estados Unidos
En un excelente artículos de la Dra.
Bárbara Starfield revela que la iatrogenia es la tercera causa de muerte en USA
y más de 120,000 personas mueren cada año a causa de los efectos secundarios de
los medicamentos y por ello les recomiendo leer el artículo publicado en Journal
of the American Medical Association Vol 284 26 de Julio, 2000, acerca de este
tema, de cualquier manera les pongo un resumen del mismo publicado en la
referencia que se indica a continuación, traducido al español.
Los
médicos son la tercera causa de muerte en EE UU
Causan
250 muertes por año
por Barbara
Starfield
Julio, 2000
traducción Axel Makaroff
Julio, 2000
traducción Axel Makaroff
del Sitio
Web AxelMakaroff
|
Extractos del artículo de la Dra. Barbara Starfield, Departamento de Políticas
y Administración de Salud,
Escuela de
Higiene y Salud Pública John Hopkins, Baltimore, MD
Journal of the American Medical Association Vol 284 26 de Julio, 2000 |
Este artículo del Journal of the American Medical Association (JAMA) es el mejor que he visto en toda mi vida, publicado en la literatura científica, que documenta la tragedia del paradigma médico tradicional.
Esta información es una continuación del Informe del Instituto de Medicina que apareció en los medios en diciembre de 1999, pero era difícil hallar las referencias de los datos dado que no apareció en una publicación con reseña académica. Ahora se ha publicado en el JAMA, que es la publicación médica con mayor circulación del mundo.
La autora es la Dra. Barbara Starfield, de la Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins, y describe cómo el sistema de salud de los EE.UU. puede contribuir a la mala salud.
Muertes por año:
·
12.000 –
cirugías innecesarias (8)
·
7.000 –
errores de medicación en hospitales (9)
·
20.000 –
otros errores en hospitales (10)
·
80.000 –
infecciones en hospitales (10)
·
106.000 –
efectos negativos de medicamentos (que no son errores) (2)
¡Esto suma 250.000 muertes por
año por causas iatrogénicas!
¿Qué significa “iatrogénicas”?
El término se define como “inducido en un paciente por la actividad, manera, o terapia utilizada por un médico.” Se usa especialmente refiriéndose a una complicación del tratamiento.
La Dra. Starfield nos advierte
sobre cómo interpretar estos números:
·
La
mayoría de estos datos provienen de estudios realizados en pacientes
hospitalizados
·
Estas
estimaciones son solamente de muertes, y no incluyen los efectos negativos asociados
a la incapacidad o al malestar
·
Las
estimaciones de muertes debidas a errores son más bajas que las del informe del
Instituto de Medicina (1)
Si se utilizan las estimaciones
más altas, las muertes debidas a causas iatrogénicas estarían entre 230.000 y
284.000. De cualquier manera, 225.000 muertes por año constituye la tercera
causa de muerte en los EE.UU., después de las muertes por enfermedad
cardiovascular y cáncer. Incluso si son exagerados, hay un amplio margen entre
este número de muertes y la siguiente causa principal de muerte (enfermedad
cerebrovascular).
Otro análisis concluyó que entre 4% y 18% de los pacientes regulares experimentan efectos negativos en ámbitos ambulatorios, incluidos:
Otro análisis concluyó que entre 4% y 18% de los pacientes regulares experimentan efectos negativos en ámbitos ambulatorios, incluidos:
·
116
millones de visitas extra al médico
·
77 millones
de recetas extra
·
17
millones de visitas a la sala de emergencias
·
8
millones de hospitalizaciones
·
millones
de admisiones por tiempo prolongado
·
199.000
muertes adicionales
·
77.000
millones de dólares extra de gastos
El alto costo del sistema de
salud se considera un déficit, pero parece ser tolerado por la creencia de que
el mayor gasto equivale a más salud. Sin embargo, la evidencia de algunos
estudios indica que hasta el 20% o 30% de los pacientes recibe cuidados
inadecuados.
Entre 44.000 y 98.000 de los mismos mueren cada año, como resultado de errores médicos (2)
Esto podría tolerarse si resultara en una mejor salud, pero, ¿es así? En una reciente comparación entre 13 países (3,4), los EE.UU. se ubican en promedio en el puesto 12, según 16 indicadores de salud.
Entre 44.000 y 98.000 de los mismos mueren cada año, como resultado de errores médicos (2)
Esto podría tolerarse si resultara en una mejor salud, pero, ¿es así? En una reciente comparación entre 13 países (3,4), los EE.UU. se ubican en promedio en el puesto 12, según 16 indicadores de salud.
Más específicamente, la ubicación
de los EE.UU. para varios indicadores fue:
·
13°
(último) en porcentaje de nacimientos con bajo peso
·
13° en
mortalidad neonatal y mortalidad infantil general (14)
·
11° en
mortalidad post neonatal
·
13° en
años de vida potencial perdidos (excluyendo las causas externas)
·
11° en
expectativa de vida de mujeres al año de vida, 12° para hombres
·
10° en
expectativa de vida a los 15 años, para mujeres; 12° para hombres
·
10° en expectativa
de vida a los 40 años, para mujeres; 9° para hombres
·
7° en
expectativa de vida a los 65 años, para mujeres; 7° para hombres
·
3° en
expectativa de vida a los 80 años, para mujeres; 3° para hombres
·
10° para
mortalidad ajustada de acuerdo a la edad
La pobre realización de los
EE.UU. fue confirmada recientemente por un estudio de la Organización Mundial
de la Salud, que usó datos distintos, y ubicó a los Estados Unidos en el puesto
15°, entre 25 países industrializados.
Existe la percepción de que el público norteamericano “se porta mal” (fuma, toma alcohol y es violento). Sin embargo, los datos no apoyan este supuesto.
El porcentaje de mujeres que fuman va de un 14% en Japón hasta un 41% en Dinamarca. En Estados Unidos es de 24% (el quinto mejor). En el caso de los hombres, el porcentaje va de un 26% en Suecia hasta un 61% en Japón. En Estados Unidos, es de 28% (el tercer mejor).
EE.UU. se ubica en el quinto mejor lugar en relación al consumo de alcohol.
En EE.UU., el consumo de grasas animales es relativamente bajo (el quinto más bajo para hombres de entre 55 y 64 años entre 20 países industrializados), y la concentración promedio de colesterol en sangre es la tercera más baja, en hombres de entre 50 y 70 años, entre 13 países industrializados.
Está claro que la falta de tecnología no es un factor que contribuya a la baja ubicación de los EE.UU. en el ranking:
Existe la percepción de que el público norteamericano “se porta mal” (fuma, toma alcohol y es violento). Sin embargo, los datos no apoyan este supuesto.
El porcentaje de mujeres que fuman va de un 14% en Japón hasta un 41% en Dinamarca. En Estados Unidos es de 24% (el quinto mejor). En el caso de los hombres, el porcentaje va de un 26% en Suecia hasta un 61% en Japón. En Estados Unidos, es de 28% (el tercer mejor).
EE.UU. se ubica en el quinto mejor lugar en relación al consumo de alcohol.
En EE.UU., el consumo de grasas animales es relativamente bajo (el quinto más bajo para hombres de entre 55 y 64 años entre 20 países industrializados), y la concentración promedio de colesterol en sangre es la tercera más baja, en hombres de entre 50 y 70 años, entre 13 países industrializados.
Está claro que la falta de tecnología no es un factor que contribuya a la baja ubicación de los EE.UU. en el ranking:
Entre 29 países, los Estados Unidos se ubican
segundos (después de Japón) en cuanto a disponibilidad de unidades de imagen
por resonancia magnética y de tomógrafos computados, por cada millón de
personas. (17)
Sin embargo, Japón está primero
en salud, mientras que EE.UU. se ubica entre los últimos.
Es posible que en Japón, la
elevada utilización de tecnología se limite al diagnóstico, y no incluya altas
tasas de tratamiento, mientras que en EE.UU., las altas tasas de tecnología de
diagnóstico pueden estar relacionadas con mayores tasas de tratamiento.
Dando sustento a esta posibilidad, existen estadísticas que muestran que el número de empleados por cama (al equivalente de tiempo completo) en Estados Unidos es el más alto entre todos los países del ranking, mientras que en Japón el número es muy bajo, mucho menor de lo que se puede atribuir a la habitual práctica de que los miembros de la familia cuiden a los enfermos, en vez del personal del hospital.
Para comunicarse con la autora:
Dando sustento a esta posibilidad, existen estadísticas que muestran que el número de empleados por cama (al equivalente de tiempo completo) en Estados Unidos es el más alto entre todos los países del ranking, mientras que en Japón el número es muy bajo, mucho menor de lo que se puede atribuir a la habitual práctica de que los miembros de la familia cuiden a los enfermos, en vez del personal del hospital.
Para comunicarse con la autora:
·
Barbara
Starfield, MD, MPH
·
Department of Health Policy
and Management
·
Johns Hopkins School of
Hygiene and Public Health
·
624 N
Broadway, Room 452
·
Baltimore,
MD 21205-1996 (ESTADOS UNIDOS)
Referencias:
1. Schuster
M, McGlynn E, Brook R. How good is the quality of health care in the United States?
Milbank
Q. 1998;76:517-563.
2. Kohn L,
ed, Corrigan J, ed, Donaldson M, ed.To Err Is Human: Building a Safer Health
System. Washington,
DC: National Academy Press; 1999.
3. Starfield
B. Primary Care: Balancing Health Needs, Services, and Technology. New York, NY: Oxford University
Press; 1998.
4. World Health Report 2000.
Disponible en: http://www.who.int/whr/2000/en/report.htm. Consultado el 28 de
Junio de 2000.
5. Kunst A.
Cross-national Comparisons of Socioeconomic Differences in Mortality. Rotterdam, the Netherlands:
Erasmus University; 1997.
6. Law M,
Wald N. Why heart disease mortality is low in France: the time lag explanation.
BMJ.
1999;313:1471-1480.
7. Starfield
B. Evaluating the State Children's Health Insurance Program: critical
considerations. Annu Rev
Public Health. 2000;21:569-585.
8. Leape
L.Unecessarsary surgery. Annu Rev Public Health. 1992;13:363-383.
9. Phillips
D, Christenfeld N, Glynn L. Increase in US medication-error deaths between 1983
and 1993. Lancet.
1998;351:643-644.
10. Lazarou
J, Pomeranz B, Corey P. Incidence of adverse drug reactions in hospitalized
patients. JAMA.
1998;279:1200-1205.
11. Weingart
SN, Wilson RM, Gibberd RW, Harrison B.Epidemiology and medical error. BMJ. 2000;320:774-777.
12. Wilkinson
R. Unhealthy Societies: The Afflictions of Inequality. London, England: Routledge; 1996.
13. Evans R,
Roos N. What is right about the Canadian health system? Milbank Q. 1999;77:393-399.
14. Guyer B,
Hoyert D, Martin J, Ventura S, MacDorman M, Strobino D. Annual summary of vital
statistics1998. Pediatrics.
1999;104:1229-1246.
15. Harrold
LR, Field TS, Gurwitz JH. Knowledge, patterns of care, and outcomes of care for
generalists and specialists. J Gen Intern Med. 1999;14:499-511.
16. Donahoe
MT. Comparing generalist and specialty care: discrepancies, deficiencies, and
excesses. Arch
Intern Med. 1998;158:1596-1607.
17. Anderson
G, Poullier J-P. Health Spending, Access, and Outcomes: Trends in
Industrialized Countries. New York, NY: The Commonwealth Fund; 1999.
18. Mold J,
Stein H. The cascade effect in the clinical care of patients. N Engl J Med. 1986;314:512-514.
19.
Shi L, Starfield B. Income
inequality, primary care, and health indicators. J Fam Pract. 1999;48:275-284.
Fuente: Optimal Wellness Center
Fuente: Optimal Wellness Center
jueves, 27 de octubre de 2016
¿Usted sabe qué es un médico Residente?
Les envito a leer este equilibrado artículo acerca de lo que es un médico Residente, ya que éste médico en ejercicio, a mi juicio es explotado para beneficio de los sistemas estatales de salud, sin que se les dé un trato digno en la económico, social, psicológico y ello tiene graves reperciciones en su salud.
lunes, 17 de octubre de 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
Fragmento de una entrevista a Jorge Beinsten
Capitalismo en
su hora final
AMERICA LATINA en movimiento
“La lumpenburguesía -hoy
dominante a escala global con centro en el Imperio estadounidense-, es decir,
una burguesía degenerada, parasitaria, marca un salto cualitativo en la
trayectoria universal del capitalismo, así como la aristocracia
militar-consumista de la decadencia imperial, fue el resultado de la mutación
terminal de Roma”.
Destacado economista
marxista, especializado en prospectiva y economía global, Jorge
Beinstein es
Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Franche Comté-Besançon,
Francia, y actualmente profesor emérito de la Universidad Nacional de La Plata,
Argentina, donde dirige el Centro Internacional de Información Estratégica y
Prospectiva (CIIEP). Ha sido académico en importantes universidades de Europa y
América Latina, donde también ha dirigido relevantes proyectos de
investigación. Entre sus últimos libros destacan: Comunismo
o Nada, La ilusión del metacontrol
imperial del caos: La mutación del sistema militar de los Estados Unidos, Capitalismo
del siglo XXI, y Crónica de la decadencia:
Economía global 1999-2009. Sus trabajos se pueden leer en la web
beinstein.lahaine.org.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Relación del café y la protección de cáncer de colon y recto
Este es un estudio que evaluó (mediante un cuestionario de frecuencias alimentarias) el consumo de café en 5000 pacientes con CCR frente a 4000 personas de control.
Los hallazgos indican la existencia de una correlación inversa que también se observó con el café descafeinado.
El estudio halló incluso una tendencia dosis-respuesta entre el número de tazas diarias de café y el efecto protector sobre el colon y el recto.
Un descenso del riesgo relativo de aproximadamente el 25 %.
El impacto: los patrones de consumo de café globales sugieren posibles beneficios para la salud de la bebida para reducir el riesgo de cáncer colorrectal. Cáncer Epidemiol Biomarkers Prev; 25 (4); 634-9. © 2016 AACR .
Fuente: http://cebp.aacrjournals.org/content/25/4/634.abstract
Suscribirse a:
Entradas (Atom)