Jubilación….pros
y contras
(Ravindranath M. The
New York Times; marzo 27, 2025)
Dejar de trabajar puede parecer un merecido descanso, sin embargo, pudiera
precipitar grandes cambios en la salud del cerebro, incluido un mayor riesgo de
deterioro cognitivo y depresión.
Ross Andel, profesor de la Universidad Estatal de Arizona, quien
estudia el envejecimiento cognitivo y la jubilación, menciona que suele
contribuir la pérdida de la rutina, convivencia y adaptaciones del cuerpo y el
cerebro, para dar paso a la respuesta natural de la inactividad.
La jubilación también puede ser una oportunidad para mejorar la salud
cognitiva y mental, al contar con tiempo recién liberado para socializar y
dedicarse a pasatiempos, aún si hay ya ciertos indicios de “envejecimiento” señaló
Giacomo Pasini, profesor de econometría de la Universidad de Venecia Ca’
Foscari, quien estudia el impacto de la política económica en la salud mental
de las personas mayores.
Un análisis de más de 8000 jubilados en Europa descubrió que la memoria
verbal de las personas (la capacidad de recordar un conjunto de palabras
después de cierto tiempo) en general se deterioraba más rápidamente tras la
jubilación, en comparación que cuando trabajaban. Otra encuesta realizada en
Inglaterra mostró un marcado descenso de la memoria verbal después de la
jubilación, aunque otras capacidades, como el razonamiento abstracto, no se
vieron afectadas.
Hay relación entre el retiro y la aparición de depresión, consecuencia
de pasar repentinamente de una vida laboral ajetreada a la falta de actividad,
que puede exacerbar los sentimientos de inutilidad, bajo estado de ánimo,
tristeza, síntomas depresivos graves y pérdida de memoria.
La jubilación puede ser una oportunidad para el crecimiento en vez de
para el deterioro, mencionan los expertos. La clave está en sentar algunas bases
con antelación. Lo ideal sería incorporar nuevas rutinas que sean mental y
físicamente atractivas desde un par de años antes de dejar de trabajar, dijo
Alison Moore, jefa de la división de Geriatría, Gerontología y cuidados
paliativos de la Universidad de California en San Diego.
Las personas con un sentido de propósito tienden a experimentar menos
deterioro cognitivo relacionado con la edad. El trabajo voluntario, en
particular, puede servir, así como las actividades sociales en particular, las
que representan un reto para la mente y fomentan debates significativos con
otras personas; por ejemplo, los clubes de lectura.
Hacer algo creativo y novedoso puede dar un sentido de propósito y
mantener el cerebro ágil, como el escribir durante unos minutos cada día o al
intentar preparar una receta atrevida y nueva para la cena. A medida que uno
envejece, el ejercicio regular y/o cotidiano es fundamental para la salud
cerebral.